Una Audiencia que con el correr de las horas se fue quedando sin gas
Después de una jornada de 12 horas, que arrancó con aplausos al ministro Aranguren y fuerte presencia de manifestantes afuera de La Usina del Arte, la Audiencia Pública por la tarifa de gas empezó a perder intensidad y terminó apenas con una llama que volverá a encenderse este sábado y domingo.
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Luces tenues. Dos monitores que marcaban los tiempos para los expositores. Otro par que publicitaba al ministerio de Energía y Minería. Un escritorio largo, con seis asientos. Dos atriles. Cables. Asesores. Plomos. Y poca concurrencia. Ese era el decorado en el escenario de la sala Sinfónica de La Usina del Arte a minutos del inicio, pautado para las 9, de la Audiencia Pública por las tarifas de gas. En eso, una voz grave irrumpió el silencio de catedral y anunció que el comienzo se demoraría 15 minutos por "problemas con las acreditaciones". El nombre de la voz: Javier Corcuera, titular de la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires devenido en moderador del acto.Con disimulo, sin querer llamar la atención, apareció el ministro Juan José Aranguren, el primero de los 373 exponentes. Inmediatamente, se sentó en el centro de la mesa que atravesaba el escenario y acomodó sus manos en pose de plegaria. No rezaba. Estaba seguro. Una vez que Corcuera decretara el inicio, el integrante del Ejecutivo Nacional tendría 20 minutos para convencer al país de la "necesidad" de imponer un aumento del 203 por ciento --en promedio-- en los precios de gas.Fuera del edificio no había solemnidad: los bombos y los redoblantes marcaban el ritmo de la mañana en el barrio de La Boca. Las primeras columnas que acorralaron el predio fueron las del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), el Frente de Izquierda y el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). En la esquina de Caboto y Caffarena, los primeros oportunistas ya prendían el fuego para embadurnar a los manifestantes con el humo de choris y patys irresistibles, aún horas antes del mediodía.
