Vecinos del Barrio Ahoniken reclaman por el “abandono de diferentes gestiones”
En diálogo con El Debate Pregón, vecinos de la zona norte de la ciudad expresaron su malestar por la situación en que se encuentran las arterias del barrio. Ante todo, indicaron que “lo que necesitamos y hemos pedido es que nos den soluciones con el estado de las calles en cuanto a que no hay mantenimiento de cunetas”.
Sólo dos calles con ripioFundamentalmente, lo que reclaman es que "las calles no están abovedadas, por lo que el agua no sale de la calle, y eso en los mejores casos donde hay ripio". Se refieren "sólo a las calles 117 (del Hospital) y 29 (del Hotel Ahoniken)". El malestar también es ocasionado porque "la municipalidad nos dice que va a hacer cloacas, porque la mayoría del barrio no tiene, pero no sabemos cuándo". Mientras tanto, "los vecinos siguen poniendo del bolsillo de cada uno para tratar de entrar y salir de su casa". Porque aquellos que no viven en las calles con ripio se ven afectados en la rutina diaria. "Para salir a cualquier lado: a la escuela, al trabajo, se complica la entrada de las ambulancias, todo".Patrullero empantanadoOtro de los reclamos que vienen planteando los vecinos es el tema de la seguridad. Sin embargo, el estado de las calles también complica las soluciones en ese aspecto. Este jueves por la noche, mientras recorría las calles del barrio, un patrullero quedó inmovilizado en el barrio y debió ser asistido por Bomberos Voluntarios. Eso es lo que sufren los vehículos de los vecinos a diario. "Acá rompés el auto, obviamente", nos dijo uno de ellos resignado.Un problema de arrastreVale aclarar que los vecinos no responsabilizan únicamente a la actual gestión por la situación en la que están. Entienden que como vecinos de la Primera Sección Quintas, forman parte de "un sector olvidado de la ciudad" y quieren, "nuevamente, tras reiteradas notas, reclamos, reuniones, etcétera, con diferentes personas, gestiones, volver a pedir las mismas cosas que nunca fueron solucionadas o atendidas". Le explicaron a este matutino que vienen desde "hace mucho tiempo pidiendo", y han sufrido "el abandono de diferentes gestiones". Cuando finalmente "comenzaron un puente en el zanjón, hace un tiempo largo, después lo dejaron, y todavía está sin terminar". También es importante detallar para los que ven sólo las cuestiones cuantitativas, que se trata de "muchas personas las que viven en el barrio, y queremos tener una vida digna, acceso a los servicios, como por ejemplo, recolección de residuos, arreglos de calles, cloacas, recorrido policial, limpieza de sitios baldíos, desmalezado de terrenos, que en todas las oportunidades fueron habladas y escuchadas pero que, lamentablemente, quedaron en el olvido". Y por si hiciera falta, recuerdan que son derechos que les "corresponden como contribuyentes".Más pedidosLa lista extensa y habla de la situación en la que se encuentra el Barrio Ahoniken desde hace mucho tiempo. "Tampoco hay tubos de alcantarillas en las esquinas", agrega otro de los vecinos. En respuesta a estos reclamos, les dicen "que tiene que venir un funcionario municipal a ver el suelo y demás para poner los tubos". Eso lo vienen repitiendo, según una de las vecinas, "desde que yo compré el terreno, hace mínimo dos años". Brilla por su ausencia "la limpieza de cunetas, de alcantarillas en las esquinas, el alumbrado, ni hablar, para que te coloquen un farol en la calle, tenés que encomendarte al almanaque". Les prometen "que van a estudiar el suelo y nada". Para colmo de males, "en cuanto te ponés de acuerdo con un vecino, justito, viene la máquina, y te rompe todo lo que vos con esfuerzo de dinero, logística y demás pusiste".Tampoco un plan de pagoFinalmente, hay que resaltar que la única vez que "desde el municipio pasaron un presupuesto para ripio, cordón cuneta y demás", después "no hablaron nunca más nada". Y si bien "hay mucha gente que en este momento no puede afrontar el gasto", ellos no dicen que no, pero tampoco "ofrecen en tal caso un plan para explicarnos cómo pagarlo". La frase final resume la sensación que viven a diario: "siempre todo queda en vamos a ir, y después nada".
