Viernes Santo: Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo
El Viernes Santo es el segundo día del Triduo Pascual, el día de la pasión y la muerte del Señor y del ayuno pascual como signo exterior de nuestra participación en su sacrificio.
Jesús, quien estaba junto a su madre, fue crucificado junto a dos ladrones Allí el buen ladrón que le dice a Cristo: "Señor, acuérdate de mí cuando estés en tu reino", y Jesús le da la fórmula de canonización: "en verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso"; es un misterio ese juicio divino en el amor.Este día no hay celebración eucarística; la acción litúrgica se realiza en horas de la tarde con la lectura de la Pasión del Señor, la Adoración de la Cruz y la Eucaristía. La Pasión de Jesús según el Evangelio de Juan, teólogo y cronista de la pasión nos lleva a contemplr el misterio de la cruz de Cristo como una solemne liturgia. Todo es digno, solemne, simbólico en su narración: cada palabra, cada gesto.La cruz es el elemento que domina toda la celebración iluminada por la luz de la resurrección, nos aparece como trono de gloria e instrumento de victoria; por esto es presentada a la adoración de los fieles. Cristo nos aparece como el Siervo de Dios anunciado por los profetas, el Cordero que se sacrifica por la salvación de todos. El Viernes Santo no es día de llanto ni de luto, sino de amorosa y gozosa contemplación del sacrificio redentor del que brotó la salvación.Es también el día en que el Señor dio el mayor ejemplo de perdón. Cristo no es un vencido sino un vencedor, un sacerdote que consuma su ofrenda, que libera y reconcilia, por eso nuestra alegría.Sábado Santo La Iglesia experimenta el silencio extraño y el vacío de aquel primer Viernes Santo. El Señor ha sido llevado. Para amarnos, debemos ser capaces de entrar en el vacío del otro. Una vez ha anochecido, tiene lugar la principal celebración cristiana del año: la Vigilia PascualLa Vigilia Pascual: su celebraciónComienza la Noche Santa, la Vigilia Pascual, que según una antiquísima tradición, es una noche de vela en honor del Señor, sólo en la noche del Sábado Santo.La celebración de esta Vigilia se desarrolla de la siguiente manera: después de un breve lucernario o liturgia de la luz, la Santa Iglesia, llena de fe en la Palabra y promesas del Señor, contempla las maravillas de Dios, las que realizó desde el principio en favor de su pueblo, desde la creación del mundo hasta la resurrección de Cristo. La celebración de la Vigilia Pascual tiene cuatro partes:1- Lucernario o Solemne Comienzo de la Vigilia. Bendición del Fuego Nuevo y preparación del Cirio Pascual, Pregón Pascual.2- Liturgia de la Palabra. Se proponen siete lecturas del Antiguo Testamento y dos del Nuevo Testamento.3- Liturgia Bautismal. Bendición del agua del bautismo que será usada hasta la próxima Pascua. Renovación de las promesas bautismales de parte de los fieles.4- Liturgia de la Eucaristía.El Cirio Pascual El Cirio Pascual es ya desde los primeros siglos uno de los símbolos más expresivos de la Vigilia. Es el símbolo más destacado del Tiempo Pascual. La palabra "cirio" viene del latín "cereus", de cera. El producto de las abejas. El cirio más importante es el que se enciende en la vigilia Pascual como símbolo de Cristo - Luz, y que se sitúa sobre una elegante columna o candelabro adornado. En medio de la oscuridad (toda la celebración se hace de noche y empieza con las luces apagadas), de una hoguera previamente preparada se enciende el Cirio, que tiene una inscripción en forma de cruz, acompañada de la fecha del año y de las letras Alfa y Omega, la primera y la última del alfabeto griego, para indicar que la Pascua del Señor Jesús, principio y fin del tiempo y de la eternidad, nos alcanza con fuerza nueva en el año concreto que vivimos. Al Cirio Pascual se le incrusta en la cera cinco granos de incienso, simbolizando las cinco llagas santas u gloriosas del Señor en la Cruz. En la procesión de entrada de la Vigilia se canta por tres veces la aclamación al Cristo: "Luz de Cristo. Demos gracias a Dios", mientras progresivamente se van encendiendo los cirios de los presentes y las luces de la iglesia. Luego se coloca el cirio en la columna o candelabro que va a ser su soporte, y se proclama en torno a él, después de incensarlo, el solemne Pregón Pascual. El Cirio Pascual estará encendido en todas las celebraciones durante las siete semanas de la cincuentena pascual, hasta la tarde del domingo de Pentecostés. También se usa durante los bautismos y en las exequias, es decir al principio y el término de la vida temporal, para simbolizar que un cristiano participa de la luz de Cristo a lo largo de todo su camino terreno, como garantía de su definitiva incorporación a Luz de la vida eterna.
