Ya es tiempo de actuar
Si realizamos un breve repaso de los últimos 30 años de la economía Argentina, podemos observar rápidamente que cumplimos a la perfección el dicho de que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”. En nuestro caso es inclusive peor, ya que nos ha sucedido en innumerables ocasiones y con las mismas piedras.
Han pasado 32 años desde el regreso de la Democracia; desde entonces hemos vivido durante 19 años con alta inflación, 23 años con déficit fiscal y más de 15 años con atraso cambiario y podría continuar con un largo listado de problemas que no hemos logrado superar. Hasta principio de los '90, estos problemas eran comunes a la mayoría de los países emergentes; luego hubo un período de aprendizaje y mejora en las condiciones macroeconómicas, las cuales permitieron a muchos de éstos dejar en el pasado dichos problemas. No es que exista una solución mágica ni que los otros países hayan realizado cambios extraordinarios, simplemente supieron comprender que tales cuestiones representaban un grave problema para la sociedad y, en especial, para las clases más humildes; por lo que se avocaron a la búsqueda de soluciones duraderas y a evitar los atajos, que siempre lucen atractivos, en especial, para aquellos gobernantes cuyo principal objetivo es perpetuarse en el poder. Ejemplos de este tipo sobran en nuestro país, donde siempre privilegiamos los resultados en el corto plazo por sobre el largo plazo, inclusive a sabiendas de que los primeros probablemente resulten efímeros. Por ende debemos asumir la cuota de responsabilidad que como sociedad nos cabe. No podemos creernos siempre el cuento de que somos los mejores, los que la tenemos más "clara", "que estamos destinados al éxito" e incluso pretender aleccionar al resto del mundo sobre cómo debe manejarse. Para descubrir luego que una nueva crisis se avecina en el horizonte. Creo que este es un momento clave para reflexionar, estamos a pocas horas de ser nosotros mismos quienes tomemos la decisión que nos permita dar vuelta una página y comenzar a debatir en serio sobre qué país queremos para las próximas generaciones. Si continuamos ocultando los problemas, sólo los estamos prolongando e impidiéndonos avanzar en la resolución de otros más complejos. Porque aquellos países que miran hacia el futuro se preocupan por tener la mejor calidad educativa, en estar al frente de los avances tecnológicos, en tener Instituciones independientes y creíbles. Hoy sólo queda un reducido grupo de países, dentro del cual lamentablemente nos encontramos, que continúan debatiendo las soluciones a los mismos problemas de hace 50 años. Tengamos la valentía, como sociedad, de permitirnos cambiar el eje de la discusión y comenzar a soñar en grande, sin esperar que el beneficio recaiga sobre nuestra generación, sino, sobre las próximas 2 o 3 generaciones de argentinos.Joaquín MedaEconomista
