… en aquel Paisaje donde Vivo:
Plagas de los Jardines: El Caracol
Ante que nada quiero desearles a todos los lectores y a todos mis conocidos, un feliz 2015 y aunque no lo creamos, ya son 62 notas que compartimos gracias a la confianza que tienen los directivos del diario a estas notas que quincenalmente salen a la calle para llegar a sus casas. Bueno, dicho todo esto y a pedido de una amiga de la familia, hoy tocaremos el tema de los caracoles.
La idea es tener un conocimiento básico de como es su anatomía y como detectarlos cuando estan atacando nuestras plantas. Y como digo siempre, es bueno saber de quien estamos hablando.El caracol es un molusco gasterópodo marino, terrestre o de agua dulce, pulmonado, que tiene la concha arrollada en espiral bien desarrollada y capaz de alojar todo el cuerpo del animal. El cuerpo es blando y pegajoso, y las antenas telescópicas.De entre toda esta diversidad, algunas especies frecuentan de forma natural los jardines y más generalmente todos los lugares en los que hay plantas cultivadas. Se alimentan de hojas a las que perforan, pueden causar importantes estragos en los cultivos, sobre todo cuando las plantas están tiernas aún. Es por ello que hoy en día están considerados como perjudiciales y se les combate enconadamente con ayuda de productos tóxicos como el metaldehído.Anatomía del caracol:La caparazón es una verdadera casa ambulante segregada por el mismo caracol a partir del calcio que absorbe. De una forma esquemática, la formación de la concha se produce de la siguiente manera: el calcio que contienen los alimentos es inicialmente almacenado en células especiales y posteriormente difundido por la sangre. Llega a la capa, que secretará la concha en forma helicoidal. El dibujo de dicho caparazón se debe a la forma del lomo, que es a la vez enroscada y retorcida.Esta curiosa forma se debe a la disposición asimétrica de los órganos. El tubo digestivo se repliega en V, lo que tiene por consecuencia aproximar el ano a la boca. Dicha flexión va seguida por una torsión de 180°, a la altura de la cabeza de toda la masa visceral. Llegado este momento, los órganos respiratorios, el ano y los orificios genitales y urinarios están orientados hacia adelante, justo detrás del cuello. Tan sólo el sistema nervioso permanece inalterado, ya que se concentra en la cabeza. El corazón, que es muy rudimentario, consta tan sólo de un ventrículo y una aurícula y se aloja en el interior de los pulmones.En la cabeza se encuentran unos tentáculos telescópicos que en su extremidad presentan lo que vulgarmente se denominan ojos. En realidad, se trata de órganos sensibles a la luz y al tacto, pero que no pueden ser llamados propiamente ojos, ya que permiten una apreciación de formas muy aproximativa. No hay verdaderos oídos sino otocistos, que son órganos auditivos igualmente útiles para el equilibrio del animal. Los otocistos registran toda perturbación mecánica gracias a algo semejante a unas piedrecillas que flotan en un líquido. Al menor eco, las minúsculas piedras empiezan a moverse y contactan con pestañas sensoriales que comunican con el nervio.El caracol tiene una forma muy particular de comer. Al no tener mandíbula, no mastica los alimentos sino que los ralla literalmente sobre la rádula (que etimológicamente significa rallador). La rádula es un órgano masticador característico de los moluscos. Se presenta en forma de lengua dotada de gran cantidad de dientecillos.No es sorprendente, por lo tanto, que con semejante armamento los caracoles provoquen destrozos relativamente importantes en los huertos. En efecto, los gasterópodos de nuestras latitudes son esencialmente vegetarianos. Se alimentan de hojas tiernas cuando la higrometría es considerable. Tienen costumbres más bien nocturnas y raramente operan durante el día, como no sea después de un aguacero.Otra característica excepcional del caracol es que es hermafrodita. Este término significa que el animal posee ambos sexos: masculino y femenino. Pero, contrariamente a lo que se pudiera pensar, ello no basta para asegurar la descendencia. Debe aparearse para ser fecundado.Los caracoles son seres más bien nocturnos, que esperan a que llegue la húmeda frescura de la noche para salir en busca de alimento. Tienen un sistema de locomoción sencillamente extraordinario: nada puede detenerlos, ningún obstáculo por abrupto o liso que sea. Así pues, el caracol es capaz de escalar una lámina de cristal alzada en ángulo de 90° con el suelo o bien evolucionar con toda tranquilidad sobre agudas espinas o el filo de una hoja de afeitar.Gracias a la secreción de un "moco o baba" que es elaborado en el borde de la capa y que el caracol va dejando ante sí. Dicha baba lo aísla del contacto directo con el soporte a la par que asegura la adherencia de su cuerpo. El pie (o sea la totalidad de la parte visible del caracol) está animado por un movimiento continuo de gran complejidad que permite avanzar al animal. De esta manera, el caracol, lenta pero seguramente, puede pasearse por donde quiera.El caracol es el blanco favorito de un gran número de otras especies. Es alimento corriente de pájaros y en especial de los tordos y mirlo, ratas, ciempiés, cochinillas, hormigas, luciérnagas y lagartos. Así pues, el caracol desempeña un papel importante en la escala alimenticia del ecosistema y por eso resultaría perjudicial, incluso nefasto, que escaseara.La forma en que nos damos cuenta cuando nuestras plantas están siendo atacadas por caracoles, es cuando notamos que en las hojas se presentan laceraciones sobre la misma hoja. Parecen agujereadas, comidas en el medio y no sobre los márgenes (esa es una característica de las hormigas y orugas).La forma de evitar que los caracoles invadan nuestros jardines es tener los canteros lo mas limpio posible, sin hojarascas en el suelo, que presenten follajes aireados y no permitir que el agua quede encharcada.Los cebos son ideales para el control de los caracoles, y lo de la cerveza, prefiero tomarla antes que andar emborrachando bichos en el jardín.Bueno gente me despido hasta la próxima.Técn. Diego BerardiEsp. en Planificacion del Paisaje
