Poda de Rosales:
“Se poda los meses sin R, Mayo, Junio, Julio y Agosto…” decía mi abuela, pero muchas veces no corresponde esta regla nemotécnica. En realidad hay que ver cómo reaccionan las plantas con el período que estamos pasando. Por ejemplo: mayo de 1945 no tiene nada que ver con el mayo de 1970 y menos con el del 2014. Las amplitudes térmicas bajaron, las temperaturas mínimas aumentaron y las máximas variaron.
El tema pasa en ver cómo está la planta de rosa. La señal la dan las hojas de la planta. Normalmente tienden a perderlas en el invierno, cuando los fríos empiezan a ser estables.Una vez que notamos que los rosales empiezan a entrar en latencia o que demarcan una disminución en su crecimiento, ahí si podamos.Por qué comento y hago hincapié en ese pequeño y fundamental detalle. Porque el mes de Mayo, en los últimos años, no tiene bajas temperaturas estables, hay días que hace frío, semanas enteras con temperaturas agradables hasta llegar al mes de Junio, que recién a mediados del mes, las temperaturas realmente se empiezan a estabilizar.Ahora, si analizamos la fisiología del rosal, vemos que después de una poda, a los pocos días empieza a hinchar yemas; y enseguida a largar brotes. Este desarrollo a la planta le lleva entre 3 y 4 semanas dependiendo del vigor de la misma. Si nosotros podamos el 1 de Mayo, con calor, para fin del mes los brotes ( y no BROTO como suelo escuchar por ahí!!!!) están desarrollándose y muy tiernos, con tejidos llenos de células con grandes cantidades de agua porque todavía no lignificaron. Y ahí viene el mes de Junio con ganas de enfriar todo y con algunas heladas tempranas y terminamos con los brotecitos todos quemados.Como no tienen hojas, o muy pocas, en su estructura, no generan fotosíntesis, lo hacen a media máquina o prácticamente no fabrican y para poder hacer brotar nuevas yemas gastan energía que tenían acumulada en sus tejidos y terminamos debilitando a la pobre plantita que no tiene nada que ver que haya unos mamíferos con tijeras y ganas de cortar todo lo que hay en su camino.Como conclusión, la regla de la abuela no es tan eficiente en esta época.Bueno, ahora empezamos con lo que a la poda realmente compete.La mejor regla es la de observar a la naturaleza. Ella nos enseña que es lo que tenemos que hacer, nos muestra el camino, la forma y hasta los por qué si podemos entrar en empatía con ellas.El secreto del jardinero es el siguiente, esto si prometen no divulgarlo. ¿Prometido?Bueno. El secreto es.... Cortar un centímetro por encima de la yema que marca el largo de la rama que ustedes quieren dejar. Un centímetro, no más. Y la inclinación del corte tiene que ser paralelo a la inclinación de la yema que va a ser la terminal.Más fácil que la tabla del 1. Ahora sí, y como digo siempre, el conocimiento va de la mano con la responsabilidad y ahora espero no ver más por ahí rosales masacrados por tijeretazos desenfrenados.Pónganse en el lugar de la planta, no tiene para donde correr, está a merced de todos los elementos y de los humanos. Así que a entenderlas y disfrutarlas porque son unas plantas muy nobles, que nos acompañan por muchos años, nos llenan de belleza nuestros jardines y nos regalan una cosecha llena de amor; porque quién no le regaló una rosa a una mujer!Obviamente en San Antonio 15 hay unas rosas hermosas para que le regalen a esa mujer tan querida o a esa chica que quieren enamorar. ¿Ven?, las rosas nos dan vida, démosle vida a esas plantitas.Y aunque me pinchen cada vez que ando cerca, siguen siendo unas de mis favoritas.Gracias y buena semana a todos.Diego BerardiEsp. en Planificacion del Paisaje
