Caza menor en Entre Ríos: ambientalistas denuncian una "matanza por diversión" y el Gobierno la defiende como actividad regulada
La temporada cinegética habilitada desde el 8 de mayo hasta el 23 de agosto volvió a encender el debate. Gabriel Bonomi, de CEYDAS, cuestionó con dureza al ministro Bernaudo y denunció que se permite a extranjeros cazar aves autóctonas con escasos controles. El Gobierno sostiene que la actividad es legal, científicamente avalada y genera empleo.
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La habilitación oficial de la temporada de caza menor en Entre Ríos, que rige desde el 8 de mayo hasta el 23 de agosto, volvió a instalar una controversia que se repite cada año entre los sectores vinculados al turismo cinegético y las organizaciones ambientalistas. Esta vez, la polémica creció luego de que el ministro de Desarrollo Económico, Guillermo Bernaudo, saliera públicamente a defender la medida, lo que provocó una dura respuesta del Centro para el Estudio y Defensa de las Aves Silvestres (CEYDAS).
Las especies habilitadas
La resolución provincial autorizó la caza de cinco aves autóctonas: sirirí pampa, pato cutirí, pato de collar, pato picazo e inambú, además de la liebre europea, considerada especie exótica. Para los ambientalistas, ese es el punto central del conflicto: no se trata de plagas ni de especies que causen daños productivos.
"Estamos hablando de aves autóctonas. No son especies exóticas, no son especies perjudiciales para los cultivos y no existe ninguna excusa salvo el negocio y el dinero", sostuvo Gabriel Bonomi, referente de CEYDAS, en declaraciones al noticiero "Entre Ríos Entre Noticias" de la Asociación Entrerriana de Televisión (AET).
"Es una matanza por diversión"
Bonomi no ahorró palabras para calificar la actividad. "Esto es una burda matanza por diversión. Autorizan a extranjeros a que cometan una matanza por diversión, no hay otra explicación", afirmó. Según explicó, los costos elevados de las excursiones hacen que el negocio esté orientado casi exclusivamente a visitantes del exterior. "Son empresas de turismo cinegético que traen cazadores extranjeros a Entre Ríos para matar animales autóctonos", denunció.
También cuestionó que los cazadores nacionales solo puedan practicar la actividad los fines de semana y feriados, mientras que los extranjeros lo hacen todos los días. "Entre Ríos le está abriendo las puertas a cazadores extranjeros que vienen a hacer lo que en sus países está muy restringido o directamente prohibido", señaló.
El referente de CEYDAS también se refirió a imágenes viralizadas en redes que muestran grandes cantidades de aves muertas tras jornadas de caza. "Hemos visto montañas de patos muertos con la pechuga quitada. Solo gustan de comer la pechuga y el resto del cadáver lo tiran", cuestionó.
Los cuestionamientos al ministro
Bonomi apuntó directamente contra Bernaudo por su defensa pública de la actividad. "Es un poco vergonzoso como entrerriano ver que un ministro salga a defender un negocio privado", expresó. Además, puso en duda la capacidad real del Estado provincial para controlar las excursiones: "No existe ninguna capacidad en absoluto para controlar esta actividad. Son campos privados y muchas veces los cazadores avanzan en lanchas dentro de los riachos del delta". Remarcó que la Dirección de Fiscalización provincial dispone apenas de "dos camionetas para recorrer toda la provincia".
Sobre el argumento legal del Gobierno, Bonomi fue categórico: "La potestad para decidir la autorización de la caza la tiene la provincia. Cualquier provincia puede decidir no autorizar la matanza de fauna autóctona. Nos están mintiendo en la cara".
La defensa del Gobierno
Bernaudo, por su parte, sostuvo que la actividad cumple con todos los requisitos legales y científicos. "No podemos prohibir lo que está permitido. La caza menor es una actividad que está autorizada por la Constitución y se hace con mucha prudencia y fundamentación científica", indicó. Explicó que antes de habilitar la temporada se realizan estudios poblacionales con técnicos provinciales y especialistas universitarios.
En cuanto al impacto económico, el ministro defendió el derrame que genera el turismo cinegético. "Son turistas que vienen y pagan mucho dinero. Hay hotelería, gente que limpia, que cocina, venta de productos. Es como todo el turismo", afirmó.
La polémica por el plomo
Otro punto cuestionado fue la autorización del uso de municiones de plomo en campos altos, aunque prohibido en humedales. Para CEYDAS, esa distinción no tiene sustento ambiental. "Es bastante ridículo pensar que en los campos altos no hay humedad, lluvia o rocío. El plomo es altamente tóxico y contamina el suelo, las plantas, los animales y el agua", afirmó Bonomi, y recordó que Santa Fe y Córdoba ya tienen prohibido su uso. "Lo que está autorizando Entre Ríos es muy grave desde el punto de vista sanitario", concluyó.