La discusión por las tarifas permite una lectura con vistas al año electoral
Apuntes. La oposición cerró filas en torno al reclamo de Macri para que la Provincia reduzca la carga tributaria a las boletas de luz y gas. La reforma electoral parece depender más de Cambiemos que hace un par de semanas
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La discusión por las tarifas de los servicios de electricidad y gas puso en tensión la relación entre los gobiernos provincial y nacional. El costo político del enorme aumento aplicado a esos valores desató reacciones aparentemente inesperadas por el gobierno de Mauricio Macri. La queja de los aliados de Cambiemos (Elisa Carrió o los radicales), el intento por despegarse de la responsabilidad de la decisión por parte de los gobernadores del peronismo dialoguista, las reacciones populares expresadas en cortes de calles o cacerolazos fueron algunos indicadores de lo impopular del tremendo aumento que, en el caso de la electricidad, orilló el 1000% en dos años.Lo que el presidente Macri venía elogiando desde hace más de un año como la adecuada actualización del cuadro tarifario, diciendo que se trataba una medida racional para sentar las bases del progreso, ya que en ningún país del mundo regalan la energía; pasó a ser tanto o más impopular que la reforma previsional que aprobó el Congreso sobre el fin del año pasado.Ante esta situación, el gobierno nacional puso sobre la mesa el reclamo de que provincias y municipios disminuyan la presión tributaria sobre esos servicios como una forma de atemperar el aumento, pero también como una manera de que el costo político no sea pagado solo por la administración macrista sino que se desparrame a las administraciones provinciales y municipales.Si bien es cierto que en Entre Ríos algunos legisladores de Cambiemos ya habían cuestionado la carga tributaria provincial de la factura de la electricidad; también es cierto que los intendentes de esa signo partidario se quejaban si algún concejal peronista presentaba en su ciudad un proyecto para reducir las tasas que gravan las facturación de la energía. Incluso le solicitaron a Bordet que hablara con sus compañeros para frenar la situación, hace tres semanas, cuando se reunieron con el mandatario por ese tema.Claro que tras el pedido de Macri, todos los referentes de Cambiemos se alinearon en el reclamo de la baja de la presión tributaria. Bien se sabe que se trata de una demanda razonable desde el punto de vista de los consumidores, aunque en este caso el objetivo no es favorecer al consumidor (impactado por aumentos astronómicos de la energía) sino aliviar el costo político al gobierno nacional. Incluso el Foro de Intendentes de Cambiemos prometió bajar las tasas y le reclamó a la Provincia que disminuya la carga tarifaria. "Llegamos a esta situación de sinceramiento luego de años de políticas populistas erróneas. Estamos pagando consecuencias de decisiones que no se tomaron anteriormente y por eso un asunto de esta naturaleza exige del compromiso de todos, de todos los que tememos responsabilidades de Estado, en todos sus niveles, como así también de todo el espectro político", expresaron.El "pedido" de Macri a las provincias para bajar impuestos al gas y a la electricidad encontró una inmediata respuesta de la gobernador María Eugenia Vidal, producto de una situación previamente acordada. "Macri otra vez movió la dama para poner en jaque a los gobernadores", titularon algunos medios oficialistas asimilando con el ajedrez la movida política. Alguno sectores del peronismo señalaron que esa rebaja de la mandataria bonaerense era un gesto menor frente a los 40.000 millones de pesos por coparticipación que sumó el año pasado con el acuerdo fiscal que suscribieron las provincias.Mientras esto ocurría, en el Congreso Nacional el oficialismo macrista resistía los intentos de la oposición por congelar tarifas o retrotraer sus valores al año pasado; y, a la vez, ingresaba por el Senado un proyecto de ley que obligaría a los gobiernos provinciales a eliminar los impuestos a las tarifas de energía.El esquema de presión es parecido a lo ocurrido el año pasado con algunas decisiones para las cuales el gobierno nacional exigió el acompañamiento de los gobernadores. Por supuesto, ahora también los medios porteños más cercanos al gobierno nacional indicaron que el Presidente recurriría a los gobernadores de lo que el macrismo denomina "peronismo racional" para que exijan a sus legisladores nacionales el apoyo a esa ley de eliminación de impuestos.La situación tiene similitudes con lo ocurrido el año pasado con la reforma tributaria, o en oportunidades anteriores; pero esta vez sucede con las candidaturas lanzadas, no solo en Cambiemos (Macri, Vidal, Rodríguez Larreta entre otros) sino también en peronismo (Bordet en Entre Ríos).Fuente UNO DE ENTRE RIOS
