Cuidemos la ciencia y la tecnología
Bernardo Houssay, fisiólogo y endocrinólogo argentino Premio Nobel de Medicina, dijo una vez: “los países ricos lo son porque dedican dinero al desarrollo científico- tecnológico y los países pobres lo siguen siendo porque no lo hacen. La ciencia no es cara, cara es la ignorancia”.
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En 2015, durante su campaña electoral hacia la segunda vuelta de los comicios presidenciales de aquel año, Mauricio Macri expresó vía redes sociales lo siguiente: "nuestra propuesta es mantener el compromiso con la investigación y ponerla al servicio del desarrollo del país: aplicar todo el conocimiento generado para crear más empleo y más tecnología propia". Sin lugar a dudas, las palabras de este candidato (actualmente Presidente electo) configuraban una perspectiva positiva y coherente para el área científico-tecnológica nacional. No obstante, cuatro años después, la situación que exhibe el CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) en estos días muestra lo contrario a aquella frase. "La última convocatoria a la carrera de investigador científico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) arrojó un resultado alarmante: el organismo aprobó el ingreso de sólo el 17,7 por ciento de los postulantes, lo que significa que más de dos mil doctores formados en universidades nacionales por más de 12 años fueron expulsados del sistema científico nacional. Desde la comunidad académica sostuvieron que el anuncio no sorprende porque se enmarca en el profundo ajuste presupuestario impulsado por el gobierno de Cambiemos y advirtieron sobre la fuga de cerebros que genera este panorama" (Fuente:Sibila Gálvez Sánchez). Además de esta cuestión, existen también dos asuntos de mucha gravedad. Por un lado, el deterioro del salario de los investigadores, por el otro, lo que plantea el ex Presidente del CONICET, Roberto Salvarezza: "Hace tres años que Macri y el secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, pusieron fin a una política de crecimiento y expansión del Conicet y discontinuaron el Plan Argentina Innovadora 2020, que preveía aumentar la cantidad de científicos en el país" (Fuente: Sibila Gálvez Sánchez). Esta situación en el campo científico y tecnológico argentino viene sucediendo desde el 2016 y todo indica que está relacionado a una postura política con la cual simpatiza el oficialismo actual. Jorge Aliaga (físico y ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires), en sintonía con esta línea, dice que "el problema es mucho más amplio y excede a los científicos, porque el modelo de desarrollo que ha elegido este gobierno no necesita demasiada ciencia" (Fuente: Sibila Gálvez Sánchez). "Los descubrimientos científicos y tecnológicos son también motor del crecimiento económico de un país, lo que devuelve a la sociedad la inversión que esta realiza mediante el aporte de los contribuyentes al financiar la ciencia. Existe otra aplicación de esta que ha sido ignorada, aun teniendo enorme potencial para contribuir al progreso de la sociedad. La ciencia y la investigación pueden colaborar enormemente con la educación en todos los niveles. Una mayor y mejor educación para todos permitiría lograr debates más ricos, que darían lugar a una mejor toma de decisiones sobre una vasta gama de temas, desde el uso y la aplicación de los descubrimientos científicos hasta la elección de políticas públicas, que beneficien a toda la población y fomenten el crecimiento de la nación" (Fuente: Lucía Alba- Ferrara, profesora adjunta en Neuropsicología Clínica de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral e investigadora científica ENyS-CONICET). Como sociedad no podemos ignorar estos puntos esenciales para nuestro desarrollo. Cuando los segmentos científicos están en protesta y en continuos reclamos, claramente el gobierno de turno está haciendo algo mal. Ir a contramano de la ciencia es un paso en falso que se percibirá tanto en el mediano como en el largo plazo. La falta de políticas de esta índole en Argentina hacen que muchos de los integrantes de nuestra política vernácula no se interesen en estos tópicos ya que no implican beneficios rápidos ligados a la obtención de votos. En fin, como ciudadanos responsables no podemos permanecer pasivos ante esta grave situación que atraviesan nuestros científicos. Debemos exigir a los gobernantes que se hagan cargo del asunto ya que es un área muy delicada para el desarrollo de Argentina. No podemos detenernos únicamente en temas coyunturales y muchas veces intrascendentes. La clave está en la ciencia y la tecnología, nunca debemos olvidar este punto.Julián Lazo Stegeman(Fuentes: Infobae, Página 12)
