Por Julián Lazo
Es hora de pensar en la agroecología
La pandemia del COVID-19 expuso una serie de cuestiones previas a ella que, con su aparición, se magnificaron sustancialmente, por ende, ameritan un debate urgente por parte de no sólo los poderes del Estado, sino también de la sociedad civil en su conjunto.
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Uno de estos mencionados asuntos es la degradación del medio ambiente nacional y mundial en el modo de producción vigente. Es así, entonces, que esta problemática en el contexto del coronavirus ha sido resaltada fuertemente y merece una serie de abordajes profundos para encontrarle respuestas eficientes. Un concepto para comenzar a reflexionar sobre esto, es el de "agroecología". Esta es una disciplina científica, un conjunto de prácticas y un movimiento social. Como ciencia, estudia cómo los diferentes componentes del agroecosistema interactúan. Como un conjunto de prácticas, busca sistemas agrícolas sostenibles que optimizan y estabilizan la producción. Como movimiento social, persigue papeles multifuncionales para la agricultura, promueve la justicia social, nutre la identidad y la cultura, y refuerza la viabilidad económica de las zonas rurales (Fuente: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).Como es sabido, el surgimiento y la expansión del coronavirus por todo el mundo se produce, entre otros motivos, por la explotación humana de la naturaleza con fines económicos. En este sentido, urge la necesidad de comenzar a pensar un sistema en donde prime el equilibrio entre beneficios monetarios y sustentabilidad medioambiental. Son tiempos en los cuales debemos empezar a imaginar una forma de producción cuidadosa, consciente y estable. Es hora, en definitiva, de idear un capitalismo sustentable.Sin lugar a dudas, en esta línea antes mencionada, la agroecología cumple un rol fundamental. Para comprender la importancia de este tema, es pertinente citar el documento generado por Greenpeace, el mismo se titula "Los siete principios básicos de la agroecología". A continuación se detallan sus puntos más interesantes:A) Soberanía alimentaria: Productores y consumidores, no corporaciones, deben tener el control de la cadena alimenticia y determinar cómo se produce la comida.B) Valorización de la vida rural: La agroecología contribuye al desarrollo del campo y a la lucha contra la pobreza porque garantiza un medio de vida seguro, sano y económicamente viable.C) Producción inteligente: La agroecología produce con saberes locales y se apoya en los ciclos de la naturaleza, no en las corporaciones. Así los agricultores pueden lograr mayor autonomía, estabilidad y ampliar su margen de ganancia.D) Biodiversidad: La agroecología se basa en la diversidad desde la semilla hasta el paisaje. Así favorece el equilibrio de la naturaleza y la variedad en la dieta de la población.E) Protección ecológica contra las plagas: La agroecología busca el equilibrio de los ecosistemas, así posibilita a los agricultores el control de las plagas y malas hierbas sin el uso de agrotóxicos.F) Suelos sanos: La agricultura ecológica aumenta la fertilidad del suelo al no utilizar agrotóxicos y al mismo tiempo los protege de la erosión, la contaminación y la acidificación.G) Sistemas alimentarios resilientes: La agricultura ecológica construye ecosistemas productivos con capacidad para adaptarse a las crisis climáticas y económicas.En fin, estos tiempos agitados son momentos oportunos para reflexionar sobre un cambio estructural de cara a lo que vendrá en la post pandemia. Una de las aristas a transformar, es la manera de producción agro-capitalista para que ésta comience a lograr la productividad de los cultivos sin repercutir negativamente en la protección y conservación de los ecosistemas. Por esta razón, con vistas al futuro, las políticas ligadas a la agroecología deberían ir consiguiendo un papel cada vez más importante en la agenda mundial.
