Pobreza y hambre
El gobierno de Alberto Fernández, que entrará en funciones a partir del 10 de diciembre, se ha propuesto el objetivo de combatir el hambre en Argentina. Por eso, el 11 de diciembre -es decir, al otro día de asumido-, pondrá en funciones el Consejo Federal Argentina Contra el Hambre, encargado de monitorear la aplicación del plan nacional que se presentó durante la campaña. Así quedó establecido en la amplia mesa reunida en las nuevas oficinas del presidente electo Alberto Fernández, en Puerto Madero.
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De Estela Carlotto a Marcelo Tinelli, de Adolfo Pérez Esquivel a Narda Lepes, de la CGT a la CTEP, de la UBA a la UCA, de la Sociedad Rural a Cáritas, todos participaron del cónclave y se comprometieron a aportar lo suyo para terminar con lo que se consideró un flagelo (Fuente: Fernando Cibeira para Página 12). Si bien todos los gobiernos entrantes realizan la misma promesa de luchar para erradicar el hambre en nuestro país, nunca ha sucedido tal hecho. La insatisfacción de esta necesidad básica de los individuos continúa siendo una grave contingencia social que parece no tener solución en un país donde abundan los recursos. De todas maneras, el Plan Nacional contra el hambre impulsado por el futuro Presidente es, al menos, un buen puntapié inicial para volver a ubicar este tema en agenda y que la sociedad civil pueda reflexionar, debatir y dar sus luchas y conclusiones al respecto. Cabe resaltar que el hambre es un problema que nos debe ocupar a todos, ningún país puede progresar si una base de su sociedad no puede, ni siquiera, tener asegurada una buena nutrición. En este contexto, desde este espacio se considera oportuno para el artículo de hoy desandar un interesante informe inaugurado por el Banco Mundial en el 2016 que cuenta con una serie de ediciones hasta el año 2018 y que posee vigencia hasta hoy en día.El mismo plantea que "en un nuevo estudio del Banco Mundial sobre la pobreza y la prosperidad compartida se afirma que la pobreza extrema sigue disminuyendo en todo el planeta a pesar del estado letárgico de la economía mundial. No obstante, se señala que, en vista de las proyecciones de las tendencias de crecimiento, es posible que para alcanzar el objetivo mundial de poner fin a la pobreza extrema para 2030 sea necesario incluir medidas orientadas a reducir el elevado nivel de desigualdad" (Fuente: Banco Mundial). Asimismo, comenta que "Contrariamente a lo que suele suponerse, la desigualdad entre todos los habitantes del planeta ha disminuido sin pausa desde 1990, e incluso viene disminuyendo dentro de muchos países desde 2008: por cada país en el que se registró un aumento considerable de la desigualdad durante este período, en otros dos se observó una disminución similar. No obstante, la desigualdad es aun excesivamente elevada, y la concentración de la riqueza en las personas situadas en la cima de la distribución del ingreso todavía constituye un motivo de gran preocupación. Mediante el estudio de un grupo de países, entre ellos Brasil, Camboya, Malí, Perú y Tanzania, que han logrado una reducción significativa de la desigualdad en el curso de los últimos años, y el examen de una vasta gama de datos disponibles, los investigadores del Banco identificaron las seis estrategias de alto impacto que se indican más abajo, es decir las políticas cuya eficacia para incrementar los ingresos de los pobres, aumentar su acceso a servicios esenciales y mejorar sus perspectivas de desarrollo a largo plazo, sin menoscabar el crecimiento, ha quedado ampliamente demostrada. Estas políticas generan mejores resultados cuando se combinan con un crecimiento sólido, una buena gestión macroeconómica y mercados laborales que funcionan adecuadamente, crean empleos y permiten que los habitantes más pobres aprovechen esas oportunidades (Fuente: Banco Mundial). Antes de mencionar estas iniciativas apuntadas en el párrafo anterior, el informe de esta institución internacional va más allá del hambre particularmente, abarca dos tópicos fundamentales para el avance de la humanidad: la pobreza y la desigualdad. Estas engloban muchísimas cuestiones, entre ellas, la hambruna en el mundo. De todas maneras, para el tema en cuestión que se está comentando en Argentina a partir del Consejo Federal Argentina Contra el Hambre, el trabajo del Banco Mundial propone, como se explicó más arriba, una serie de iniciativas políticas para solucionar diversos asuntos ligados a la pobreza y la desigualdad (siempre comprendiendo que son dos conceptos distintos pero que se relacionan), entre ellos el hambre:• Cobertura universal de salud: Proporcionar cobertura a los habitantes excluidos de los servicios asequibles y oportunos de atención de la salud reduce la desigualdad y al mismo tiempo aumenta la capacidad de las personas para aprender, trabajar y progresar.• Acceso universal a educación de calidad: La matriculación escolar ha aumentado en todo el planeta y ahora, en lugar de lograr sencillamente que los niños asistan a la escuela, es necesario poner énfasis en garantizar que todos los niños, en todas partes, reciban una educación de calidad. En la educación de todos los niños se debe asignar prioridad al aprendizaje universal, los conocimientos y el desarrollo de aptitudes, así como a la calidad de los docentes.• Transferencias monetarias a familias pobres: Estos programas proporcionan un ingreso básico a las familias pobres, que les permite enviar a sus hijos a la escuela y brinda a las madres la posibilidad de acceder a servicios básicos de atención de la salud. Asimismo, las familias pueden utilizarlos para comprar semillas, fertilizantes o ganado y para afrontar las sequías, inundaciones, pandemias, crisis económicas u otras perturbaciones potencialmente devastadoras. Se ha comprobado que reducen considerablemente la pobreza y crean oportunidades tanto para los padres como para los niños.• Infraestructura rural, en particular caminos y electrificación: La construcción de caminos rurales reduce los costos del transporte, conecta a los agricultores rurales con los mercados donde venden sus productos, permite que los trabajadores se trasladen con más libertad y promueve el acceso a las escuelas y los centros sanitarios. En Guatemala y Sudáfrica, por ejemplo, la electrificación de las comunidades rurales ha contribuido a incrementar el empleo de las mujeres. Asimismo, la electricidad hace que las pequeñas empresas familiares sean más viables y productivas, lo que es especialmente útil en las comunidades rurales pobres.• Tributación progresiva: Los impuestos progresivos equitativos permiten financiar las políticas y los programas del Gobierno que son necesarios para equiparar las condiciones y transferir recursos a los habitantes más pobres. Asimismo, se pueden diseñar sistemas tributarios que permitan reducir la desigualdad y al mismo tiempo mantener los costos de eficiencia en un nivel bajo (Fuente: Banco Mundial).Jim Yong Kim, Presidente del Banco Mundial, señala que "Algunas de estas medidas pueden reducir rápidamente la desigualdad de ingresos y otras generan beneficios en forma más gradual, pero ninguna es una solución milagrosa. No obstante, todas se asientan en pruebas sólidas y muchas están dentro de las posibilidades financieras y técnicas de los países. Si bien la adopción de las mismas políticas no implica que todos los países obtendrán los mismos resultados, las políticas que hemos identificado han sido eficaces repetidamente en contextos diferentes en todo el planeta". En fin, el hambre es una situación que, como se muestra en el trabajo del Banco Mundial, aqueja a muchos países en el mundo, el nuestro no es la excepción. Más allá de las promesas que suelen hacer los políticos de intentar combatirla, la hambruna es una contingencia social que todavía no está resuelta en Argentina. Esperemos que este Plan Nacional impulsado por Fernández en coordinación con varios sectores de la sociedad civil no sea otra intención más de algo que necesita de una total seriedad, coherencia y eficiencia por parte de quienes emprenden la tarea de superarla y finalizarla.Julián Lazo Stegeman
