Que la solidaridad nos incluya a todos
El sociólogo francés, Émile Durkheim, afirmaba que la sociedad es considerada como un todo que es mayor que la suma de las personas que la componen. Además, ésta es recreada en mayor o menor medida por estos mismos individuos, por lo tanto, la mayoría la comparte y todos la conocen, entrando en la conformación de sus prácticas y de sus juicios morales sin que deba ser previamente debatida.
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En este contexto, ingresa un concepto fundamental en la teoría de Durkheim: el hecho social. Este autor lo define como las maneras de obrar, sentir y vivir exteriores al individuo, que ejercen un poder coercitivo sobre su conducta orientándola en todo su desarrollo. En este sentido, el sociólogo señala al hecho social como los caracteres culturales que moldean a los sujetos y los predisponen a comportarse y pensar de una determinada manera, en función de los elementos culturales que el individuo haya ido interiorizando a lo largo de su proceso de socialización, un proceso que dura toda su vida biológica y social. En este punto es preciso marcar que los hechos sociales se dividen en tres tipos diferentes:• Morfológicos: Dan forma a la sociedad• Instituciones: Ya están impuestos en la sociedad.• Corrientes de opinión: También pueden ser llamadas moda, es algo que no perdura en el tiempo.En esta semana que ya transcurrió, la Cámara de Diputados de la Nación modificó el proyecto de suspensión de la ley de movilidad jubilatoria, pero excluyó a los ex funcionarios de alto rango del Estado nacional que sí verán ajustados sus ingresos por inflación. La decisión de Diputados, generó una fuerte polémica en las redes sociales debido a que el proyecto legislativo lleva como nombre "Ley de Solidaridad". Los legisladores del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio, además de otros espacios políticos, acordaron crear una comisión especial para analizar si se incluirá a ex presidentes, ex jueces y ex fiscales, que tienen haberes de entre 180 mil y 320 mil pesos mensuales. (Fuente: www.perfil.com). Durante mucho tiempo, los argentinos hemos estado acostumbrándonos a ciertas prácticas por parte de los funcionarios públicos que tienden a reproducir sus intereses particulares por sobre los colectivos, para los cuales fueron votados. Asimismo, los ciudadanos de este país hemos ido observando la conformación de una especia de corporación política, armada desde las cúpulas del poder público, sin distinción partidaria, que suele proteger o aumentar sus propios beneficios. De esta manera, la sociedad civil es excluida de todo debate o discusión que pueda afectar el desarrollo de estos mencionados favores autoproclamados por parte de los políticos vernáculos. Esta problemática se puede analizar desde la teoría de Émile Durkheim, comentada en el primer párrafo. La situación de las "jubilaciones de privilegio" de las cuales gozan los funcionarios públicos, conforman un conglomerado de acciones políticas por parte de ellos que pueden interpretarse como hechos sociales. De esta manera, podemos expresar que tales acciones, como hechos sociales, podrían correr la suerte de instalarse como, según la clasificación del sociólogo francés, morfológicas e instituciones. Si la ciudadanía permaneciese pasiva ante estos accionares del poder público, las "jubilaciones de privilegio", por ejemplo, podrían pasar a ser, poco a poco, hechos sociales morfológicos que darían forma a la sociedad y a sus integrantes, es decir, a nosotros. A su vez, si continuamos con esta línea, estamos en condiciones de argumentar que, en un futuro, si la ciudadanía no reacciona, estos hechos sociales pasarían a situarse como instituciones. Por lo cual, las próximas generaciones naturalizarían estas actitudes del poder político ya que estarían impuestas en la sociedad. La indignación social que representó esta medida política debe trasladarse a acciones y hechos materiales concretos. La sociedad civil debe actuar y presionar para que esto no se lleve a cabo. Es muy importante que exijamos dentro de los límites de la república, que los políticos se comporten a la altura de sus investiduras y responsabilidades, no sólo por el presente, sino también por el futuro. Pareciera ser que el Presidente Fernández ampliaría las sesiones extraordinarias en el Congreso para derogar las jubilaciones de privilegio. Esperemos que esto sea así y que los encargados del Poder Legislativo actúan en consecuencia, pensando en todos los argentinos y en un mensaje de solidaridad que nos incluya a todos y no sólo a una parte de la ciudadanía.Julián Lazo Stegeman(Fuentes: Las reglas del método sociológico de Émile Durkheim; Diario Perfil, Infobae, La Nación, Página 12)
