Transparencia e impuestos
Los asuntos impositivos en nuestro país (o en cualquier otro) no sólo responden a cuestiones técnicas o ideológicas acerca de una reforma tributaria (o no), la implementación de impuestos regresivos o progresivos o la decisión de cuáles productos y servicios gravar, entre otros temas importantes. Los debates y reflexiones sobre el esquema tributario en Argentina deben basarse, además, en un diálogo moral directamente ligado al desempeño de los ciudadanos y los funcionarios públicos.
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Es decir, entonces, que el sistema de impuestos para un correcto, eficiente y consensuado establecimiento del mismo en el seno de la sociedad civil, requiere una profunda discusión con respecto a los valores y la transparencia política.La política corresponde a un bien necesario para la estabilidad y el orden de la sociedad. Es una rama de la moral destinada a resolver cualquier conflicto existente para alcanzar el bien común. Hoy en día, es cada vez más fácil para los políticos poder expresarse a través de nuevas vías de comunicación y hacer conocer cada paso de sus trayectos. Las personas, en carácter de ciudadanos, exigen cada vez más ser escuchados, obtener acceso directo e inmediato a sus representantes y es por eso que la transparencia política cumple un rol primordial en nuestras vidas. Viene al caso la expresión Open Government (Gobierno Abierto) como base de la transparencia ya que ésta forma parte de uno de los tres pilares del Gobierno Abierto. Para explicar el objetivo de la transparencia como pilar del Open Government nos basamos en la definición que se encuentra en el Memorando sobre Transparencia y Gobierno Abierto que el Presidente de EEUU, Barack OBAMA, promulgó el 21 de enero de 2009: Un Gobierno transparente fomenta y promueve la rendición de cuentas de la Administración ante la ciudadanía y proporciona información de sus planes de actuación. Toda Administración debería permitir el acceso a esta información pública de manera sencilla y clara, permitiendo de esta forma que los ciudadanos puedan realizar un control de la acción de gobierno, así como crear valor económico a partir de los datos públicos ofrecidos libremente por la Administración. También incluye la implementación de herramientas que permitan a los ciudadanos el acceso a los datos públicos (Open Data). En la actualidad, y con el uso frecuente de las tecnologías 2.0, el acceso libre a la política se ha convertido en un hecho que va más allá de la teoría; las redes sociales han permitido a las personas poder participar de una manera más interactiva con el gobierno y por ende, una mayor demanda de transparencia en la gestión pública (Fuente: www.centropolítico.org). En uno de sus tantos editoriales, el diario La Vanguardia de España expresa lo siguiente: "reducir la política democrática a una mera cuestión de poder -que se agota en la lucha por su conquista y preservación- constituye una forma radical de equivocarse. La razón de este error estriba en que la política se ejerce, efectivamente, mediante el poder, pero se legitima -más allá de la pura aritmética electoral y parlamentaria- gracias a la autoridad, es decir, a la credibilidad de que goce el político que ostente en cada momento la titularidad legítima del poder. La autoridad es, por consiguiente, el capital de confianza social que hace fecunda la acción de gobierno. Y uno de los factores que contribuyen más y mejor a la acumulación de este capital de confianza es la pulcritud en la gestión, que sólo puede ser evaluada debidamente cuando se desarrolla con tal transparencia que permite su control. Es habitual que, en todos aquellos países que -como España- han estado sometidos a largas etapas de dictadura, caracterizadas por su opacidad y el sistemático incumplimiento de sus propias leyes, la transparencia no forme parte de los hábitos políticos. Esto provoca -en primer lugar- la aparición reiterada de escándalos de corrupción que, pese a su carácter aislado, introducen el germen de la desconfianza y de la sospecha en la vida pública; y desata -en segundo término- el consecuente y grave deterioro del prestigio de la política y de los políticos, lo que dificulta la labor de estos". Amparados en los dos párrafos anteriores, se puede afirmar que la cuestión impositiva en nuestro país requiere la presencia de funcionarios públicos honestos que puedan configurar su legitimidad no únicamente a través de las urnas, sino también a partir de una gestión marcada en la honestidad y la transparencia. Un debate tan importante como los impuestos en los estados nacionales no puede quedar solamente a merced de aspectos técnicos, somos seres sociales que vivimos en comunidad y tenemos la cualidad de ser, valga la redundancia, seres naturales y culturales. En este sentido, creamos valores y configuramos morales. Es precisamente en este punto donde radica la importancia de las políticas públicas transparentes: si las cúpulas del poder político están rodeadas de corrupción, pierden la credibilidad y legitimidad necesaria para tomar decisiones imprescindibles como lo son las temáticas impositivas. En fin, necesitamos una actividad política y transparente para aplicar las medidas públicas y llevar adelante los debates sobre estas. La cuestión de los impuestos no es la excepción: tamaña tarea requiere de una clase política honesta y una ciudadanía dispuesta al control exhaustivo de sus representantes.Julián Lazo Stegeman
