3 referentes del mundo fitness comparten sus consejos
Entre las acepciones que "fit" tiene en inglés, hay una que viene ganando terreno y es la que significa estar "bien de salud". La tendencia fitness no tiene que ver con desarrollar los músculos al extremo u obsesionarse con la ingesta de proteínas. No se reduce solo a un tipo de alimentación o clase de entrenamiento . Se trata de una búsqueda de bienestar y de la elección de una vida más saludable.
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Equilibrar los malos hábitosLas buenas elecciones alimentarias y la creciente oferta de entrenamientos físicos llegaron para paliar los efectos del mercado de comida hiperindustrializada y el sedentarismo. La comunidad médica se dedicó a profundizar en estudios referidos a las afecciones que sufrimos como consecuencia de lo que servimos en nuestro plato y se tornó importante el análisis cuali y cuantitativo del ejercicio físico. Una parte cada vez más amplia de la sociedad comprendió que comer sano y ponerse en movimiento poco tenía que ver con el propósito obsoleto de "prepararse para el verano": se trata de elecciones que nos ayudan a vivir mejor desde el plano físico y, también, desde el emocional.La balanza ya fueHablar de peso es vintage. No es lo mismo tener exceso de peso que exceso de grasa. Para determinar que una persona sufre de obesidad, el indicador es el exceso de grasa, que es lo que trae factores de riesgo asociados, como hipertensión, hígado graso, síndrome metabólico y colesterol alto. Si se toma solo el índice de masa corporal (que es el peso en kilos sobre la altura al cuadrado), le diagnosticarían sobrepeso a más de una deportista de alto rendimiento.El porcentaje de grasa en nuestro cuerpo tiene que ser de entre 18% y 28%, y entre 10% y 20% en los hombres. Tené en cuenta que no solo el exceso es malo: poseer menos grasas que las normales trae aparejados distintos trastornos, como la dificultad de menstruar. Por eso, hay que llevar un control médico cuando el entrenamiento físico es intenso.El binomio saludablePara perder grasa, hay que hacer balance calórico negativo: ingerir menos calorías de las que se gastan. Pero no es cuestión de andar haciendo cuentas ni mirando el packaging de lo que comés, sino de una alimentación con cantidades razonables, combinaciones inteligentes e ingredientes variados. Por otro lado, para aumentar la grasa muscular, hay que hacer ejercicio. Alimentación y actividad física son el dúo fit para sentirnos más livianas y enérgicas, lograr que nuestro físico funcione mejor y, además, vernos saludables. Se trata de un círculo virtuoso: elegir de manera consciente lo que nos metemos en el cuerpo y lo que hacemos con él, da cuenta de que nos valoramos y queremos.Menos excusas, más adeptasHoy crecen los profesionales con vasto conocimiento en alimentación y deporte, así como el caudal de información al que podés acceder. También aumentaron las fitinfluencers; mujeres que, en muchos casos, son deportistas, nutricionistas, profesionales gastronómicas o health coaches, y que encontraron en las redes sociales un medio para compartir sus saberes y experiencias. Cada vez hay más almacenes naturales, restaurantes y bares que incluyen lo saludable, supermercados con estanterías con amplia variedad de legumbres y productos integrales y sin TACC y kioscos con barras de semillas y bolsitas con frutos secos. Un placer para las que ya están subidas a la ola fit y un ticket de fácil acceso para las que quieren arrancar.Primeros pasos del cambioPor Gabriela Cosentino, Health coach.1. Fijate objetivos a corto plazo y realizables: por ejemplo, hacer ejercicio dos o tres veces por semana. Empezá de a poco.2. Tené en cuenta la regla 80-20: tratá de comer sano el 80% de las veces y el 20% date los gustos. No se trata de comer cualquier cosa, sino de compartir una pizza un sábado a la noche, no ir con una vianda al cumple de una amiga ni faltar a un after office.3. Reemplazá los productos refinados, procesados y con aditivos por otros más saludables: a. Azúcar común por mascabo o stevia/ b. Harina blanca por harina integral de buena calidad / c. Arroz blanco por arroz yamaní /d. Leche de vaca por leche de semillas o frutos secos.4. Tené tiempo para vos: agendate tus entrenamientos. Lográ que sean momentos que no se negocian.5. Hidratate más: e incorporá nuevos vegetales y frutas.6. Diferenciá la comida primaria de la secundaria: los alimentos secundarios son los que efectivamente ingerimos, pero los primarios son los que nos amigan con nuestro entorno y con nosotras mismas.
