Agostina Mileo: “Hay un dispositivo de disciplinamiento con forma de maternidad abnegada”
Conocida en redes como La Barbie Científica, revisa cómo a lo largo de la historia se estableció una relación entre maternidad y ser mujer que las propone como sinónimos, y cómo se construyó la idea de que tener y cuidar hijos justifica cualquier sacrificio, sin cuestionamiento posible.
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¿Están habilitadas las mujeres a sentirse arrepentidas de haber tenido hijos? ¿Cuál es la razón por la que no se pregunta sobre el instinto paternal? ¿En qué lugar quedan aquellas que no pueden -o no quieren- ser madres en un contexto en el que la maternidad es vista como algo bueno, o un fin superior en sí mismo? Éstas y otras preguntas se hace la comunicadora científica Agostina Mileo -conocida como La Barbie Científica- en su reciente ensayo Instonto maternal. ¿Desde cuándo parir es un destino? (IndieLibros).Con números y datos concretos, la editora de la sección de ciencia de Economía Femini(s)ta y autora del libro Que la ciencia te acompañe (a luchar por tus derechos) (Debate, 2018) revisa cómo estos supuestos tienen una influencia concreta en la construcción de la realidad diaria: ¿por qué, acaso, se supone que una mujer en edad fértil es, quiere o querrá ser madre? ¿Y por qué se presume que, si no lo es o no lo desea, es mala o egoísta? Y va aún más allá: ¿en qué medida las madres tienen habilitado expresar sensaciones de arrepentimiento por la decisión tomada, sin ser tratadas como desequilibradas?- El supuesto de que las mujeres que se convierten en madres saben "por instinto" qué hacer con su hijo, ¿se convierte en una presión adicional sobre el hecho de "ser" una "buena" o "mala" madre?- Se supone que ese saber no es un saber colectivo al que se puede recurrir y consultar, sino que está en una, que es innato, que por naturaleza somos buenas madres porque está toda la información en nuestro cuerpo y en nuestro cerebro. El tema de ser una "mala madre" surge con el confrontamiento con la realidad, cuando hay un montón de situaciones en las que esas mujeres sienten que, en realidad, no saben qué hacer; esto genera mucho aislamiento. Piensan "no sirvo para esto, no soy inherentemente buena", y las hace sentir como "malas madres".- ¿En qué medida la idea del "instinto maternal" le sirve al patriarcado?- De muchas maneras, es difícil contestarlo linealmente. Esta idea hace que no se cuestione la reproducción como mandato: es como un "fin" que viene con nosotras desde nuestro nacimiento. De esa manera, no son ponderados todos los perjuicios que le trae a una mujer el hecho de ser madre -como poder participar menos del mercado laboral-. Y, como es entendido como un "fin inevitable", se bloquea la racionalización de esa decisión, se bloquea pensar el hecho de no ser madre como una posibilidad, y es como un devenir, un fin natural, algo de lo que no se puede escapar.- ¿Por qué -como decís en el libro- no se pregunta o indaga en el instinto paternal?- Viene de la mano con lo anterior. Tiene que ver con la distribución de las responsabilidades, con cómo el sistema maximiza la producción de un trabajador dedicado full time, y una trabajadora dedicada part time, o que hace malabares y terceriza ese cuidado. Pero si las responsabilidades fueran equitativamente repartidas, observaríamos a dos trabajadores que empiezan a dedicar más tiempo a tareas de cuidado, y tal vez menos a tareas productivas en el mercado. Entonces, no pensar que los hombres tienen un dispositivo corporal o metabólico que los haga cumplir con un fin natural o para el que fueron creados, hace que puedan desligarse de esas responsabilidades sin tener ningún tipo de connotación moral al respecto.
