Correccion de color
Diseñados para ‘anular’ tonalidades indeseadas, manchas o decoloraciones de la piel, los correctores de color trabajan para entregar al cutis un aspecto parejo. La clave es determinar qué color contrarresta cada problema.
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Naranjas y amarillos funcionan bien para tapar ojeras. El color salmón ayuda a cubrir tonalidades azuladas. También sirve para suavizar manchas, lunares y matices marrones. El amarillo neutraliza las ojeras con un subtono (tono secundario) morado o violeta, por lo tanto también 'anula' moretones y camufla puntos negros.¿Y los correctores clásicos? Estos conforman la segunda etapa en el maquillaje, cuando ya las tonalidades de la piel se han igualado. Los más claros también sirven para iluminar y aquellos más oscuros para contornear. Muchas veces estos productos tienen un subtono que puede ayudar a corregir color y así te evitas el primer paso con los correctores de color.Verdes, lilas y rosados trabajan para corregir rojeces, subtonos amarillos y amarillos-verdosos, respectivamente. Ojo eso sí con los correctores verdes, que se aplican siempre antes de la base y en poca cantidad para evitar que se vea sobremaquillado. La recomendación es probar antes la base o corrector tradicional, que muchas veces camufla bien las zonas enrojecidas y en ese caso no es necesario aplicar nada más.
