¿Cuánto vale el trabajo del hogar?
Homemakers Project es un iniciativa que pretende remarcar la importancia que tienen estas tareas: no sólo contemplan la limpieza de la casa, sino todo lo que contribuye a crear un ambiente de hogar y fortalecer la unión de la familia. Entremujeres conversó con sus representantes en Argentina sobre las diferencias de género que existen en este ámbito y su vinculación con los cambios sociales que incorporaron masivamente a la mujer al mercado laboral pero siguieron cargándola con las obligaciones de la casa y el cuidado de los hijos.
Homemakers Project es un iniciativa que pretende revalorizar el trabajo del hogar. No se trata sólo de la limpieza de la casa, sino a lo que ellos llaman "management de hogar", un conjunto de habilidades y conocimientos (de economía, nutrición, educación, contención familiar, etc.) que contribuyen a crear un ambiente de hogar y fortalecer, a partir de él, la unión de la familia. Entremujeres conversó con sus representantes en Argentina sobre las diferencias de género que se asumen ante estas tareas y su vinculación con los cambios sociales que incorporaron masivamente a la mujer al mercado laboral pero siguieron cargándola con las obligaciones de la casa y el cuidado de los hijos.Para esto, filmaron numerosos videos y un documental, que fue realizado por Juan Manuel Ezratty a pedido de la ONG Home Renaissance Foundation. Su objetivo es mostrarle al mundo cómo en algunos países (especialmente de Europa -España, Italia, Francia, Inglaterra- y Estados Unidos) comenzaron desde hace algunos años a replantearse la revalorización del trabajo en el hogar y su profesionalización.Homemakers Project, además de reconocer el valor que tiene el hogar en la sociedad, promueve la profesionalización del trabajo del ama de casa y busca revalorizar este rol en todo el mundo. "Tenemos como desafío valorar la dedicación al hogar, tanto de hombres como de mujeres. Darnos cuenta de lo importante que es para la construcción de una familia y también para las relaciones interpersonales en el trabajo. El 52% de los entrevistados en Latinoamérica por este proyecto reconoció la importancia que tiene su familia, como sostén, para trabajar cada día mejor", comentó Ángeles Destéfano, representante de la Home Renaissance Foundation en Argentina.Con respecto al valor monetario del trabajo doméstico, ¿se le reconoce más allá del sueldo a estas colaboradoras, su rol en nuestra casa y en nuestra vida de familia? ¿Se las deja salir también a ellas a ver a sus propios hijos? ¿Por qué cuando una madre o un padre de familia hace ese trabajo quizás los fines de semana tampoco se lo valora? "Creemos que debemos comenzar a educar en roles, en la importancia que tiene el trabajo del hogar para todos los integrantes de la familia. Tanto el padre como la madre deben compartir las tareas del hogar. Si no, se terminan desgastando relaciones en forma entendible: ambos padres llegan agotados, no tienen ánimo para cocinar, hacer los deberes, para ocuparse de jugar con los chicos, etc.", dijeron a Entremujeres los referentes de la iniciativa."Durante 2014 aplicaremos algunas de esas acciones mundiales en Argentina y en la región, muy alineados al Año Internacional de la Familia que fue declarado por la ONU. Ya iniciamos las gestiones para contar con un DVD que recoja testimonios de nuestro país y de otros de la región y realizaremos webseminarios sobre la temática", adelantaron.El proyecto pone de manifiesto que la sociedad valoriza lo que se paga, lo que se hace a cambio de dinero. ¿Cómo se modifican estos valores para transmitir que el dinero no debe ser la varita que lo mide todo?El mercado penaliza los servicios de atención al hogar y cuidado de las personas -no solo porque no los incluye en las cuentas nacionales ni existen en las estadísticas oficiales ni el Estado paga por ellos sino- porque, con frecuencia, se trata de tareas que permanecen invisibles y se las considera de poca categoría. Esta desvalorización del trabajo del hogar se nota en las precarias condiciones de trabajo, el escaso reconocimiento que tienen (no solo económico, sino también dentro del seno de las propias familias), las desventajas de la informalidad, la idea de que son tareas poco profesionalizadas y que no requieren mucha preparación para realizarlas... Todo esto, unido a un desprecio sutil por considerar que se trata de tareas rutinarias, monótonas, sin aparente brillo.En contrapartida, con frecuencia y asociado a una falsa idea del éxito y del poder frente a la idea del servicio, se exalta el trabajo fuera de casa como único indicador de la valía de una persona. Es necesario superar esta visión economicista que solo valora lo que se puede cuantificar y lo que se remunera, y que influyó en gran medida en la progresiva devaluación de los trabajos domésticos y de cuidado de personas, en su mayoría, intangibles desde el punto de vista económico.No hay que olvidar que el servicio no pagado es trabajo, aunque no sea empleo. No menos cierto es que no solo tiene valor lo que se puede cuantificar, como por ejemplo, la educación.¿Cuánto influyó la "liberación femenina" en cierta "desvalorización" del trabajo hogareño? Antes, las mujeres sólo trabajaban en el hogar; hoy, sumaron una obligación más y muchos hombres siguen sin ver este esfuerzo.La incorporación masiva de la mujer al ámbito laboral replanteó no solo su aporte, sino la responsabilidad del hombre de sumar en el ámbito privado. Más que achacar el problema a una supuesta "liberación femenina" es importante destacar que una paternidad bien entendida y asumida plenamente permitiría, entre otras cosas, un mejor reparto de tareas en el hogar para facilitar la vida a las madres que distribuyen su tiempo entre la familia y la profesión y sin dejar de lado el placer que conlleva el ocuparse de esas tareas.La participación conjunta de la mujer y del hombre en la administración y gestión de la casa común es hoy una necesidad derivada del trabajo profesional externo de ambos en la gran mayoría de los hogares. En la etapa de la vida matrimonial anterior a la llegada de los hijos, es posible encontrar mayor disponibilidad de ambos cónyuges para ocuparse de esas tareas, y el reparto del trabajo suele ser más equitativo porque los hombres colaboran. Pero, con la llegada de los hijos, la cuestión de las tareas del hogar puede resultar más problemática y, generalmente, son asumidas en mayor medida por las mujeres. También es importante resaltar aquí la labor que están haciendo las abuelas que, en muchos casos, ayudan a sus hijas y nueras en el cuidado de la casa y de sus nietos.
