Cuatro trucos para evitar discusiones con la gente que más quieres
A veces tus relaciones más cercanas son también las más difíciles de llevar y de mantener. Dos profesores universitarios americanos han elaborado toda una teoría sobre los problemas que nos dan los vínculos más importantes de nuestra vida.
Según el profesor de la Universidad de Columbia, Adam Galinsky, y el de la Wharton University, Maurice Schweitzer todas las relaciones son a la vez competitivas y cooperativas. "Trabajamos juntos con las personas que queremos pero a la vez no podemos evitar la rivalidad. Es natural, pero es una fuente de conflicto", dicen.Esa especie de competencia es positiva porque es una fuente de motivación para mejorar, pero también causa envidia y cierto sentimiento de placer cuando vemos que al otro no le han salido las cosas tan bien.Desafortunadamente varias investigaciones de neurociencia, entre ellas las dirigidas por Hidehiko Takahashi en el Instituto Nacional de Ciencias Radiológicas de Japón, muestran que cuanto más nos parecemos al otro, más probable es que sintamos esa necesidad de competir, y algo de tristeza por los éxitos de nuestros amigos o de nuestra pareja. Esta competencia también se encuentra entre hermanos y es algo que continua en la edad adulta.Son sentimientos inevitables que no deberían escandalizar a nadie y que nos cuesta aceptar, pero lo más importante es que dañan las relaciones con las personas que más nos importan.Las investigaciones también han aportado algunas pistas de cómo dejar de rivalizar con los que más queremos, y esto es lo que dicen que hay que hacer:1. Deja de parecer tan perfecta. Colgar fotos en Facebook y Twitter solo de buenos momentos de tu vida o de lugares idílicos es un método de fomentar las comparaciones sociales, generar la envidia ajena y fomentar el resentimiento. Si quieres que la gente tenga cierta empatía contigo, entre foto y foto perfecta cuelga alguna donde se te vea un poco más humana, por ejemplo, tirando el café encima del mantel. Sabemos que esas cosas también te pasan. Mostrarse vulnerable de vez en cuanto te acercará a tus amigos.2. Imita a la gente que quieres. Ponerse en los zapatos del otro, entender sus necesidades y actuar del modo en que el otro lo haría es suficiente para ganarse su confianza. Este hecho lo han comprobado todos los negociadores del mundo, y es el ABC de cualquier proceso de negociación. Para empezar a entender al otro, una buena manera es sentarse frente a él e imitar sus gestos, esto te ayuda a ponerte en la perspectiva del otro. En las relaciones personales y el amor pasa algo muy parecido. Existe un cuerpo de investigaciones que sustentan este hecho y solo hay que ver como en los matrimonios felices de personas mayores ambos acaban pareciéndose mucho. De hecho las parejas, mientras más tiempo comparten, más suelen parecerse entre sí. Un estudio de la Universidad de Stanford comprobó en matrimonios de ancianos como el reírse de la misma forma, dejaba en ambos idénticas arrugas y líneas de expresión en la cara.3. Pide ayuda y consejo. Y si para entender a los otros conviene imitar sus movimientos y posturas, ¿qué hay que hacer para que te entiendan a ti? Según varios estudios, pedir consejo es un mecanismo efectivo para que otras personas entiendan tus puntos de vista. Una investigación de la profesora Katie Liljenquist, de la Brigham Young University's Marriott School, mostró que cuando pedimos consejo a otros, ellos intentan mirar el punto desde nuestro ángulo. Incluso esto funciona con los compañeros de trabajo que pueden ser competidores directos. Un estudio de la Universidad de Harvard mostró que cuando pedimos ayuda a un compañero, contrario a la creencia popular, no damos la impresión de ser menos competentes (siempre que no preguntemos tonterías) sino que se nos juzga como mejores profesionales.4. Discúlpate de la mejor manera. Hay muchas maneras que mejoran nuestro modo de pedir disculpas, pero uno de ellos es definitivo: prometer que cambiaremos nuestra conducta. Esa perspectiva de cambio es uno de los componentes más importantes de una disculpa y tiene gran impacto en la confianza que generamos en la otra persona.
