De los adolescentes a la Academia: el camino del lenguaje inclusivo
Si bien se lo asocia a jóvenes y colectivos feministas, el fenómeno trasciende a estos sectores. De qué se trata el reemplazo de los genéricos masculinos.
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"Todes", "chiques", "amigues". Ciertos vocablos comienzan a posicionarse y ya no resultan tan desconocidos al común de la población. Se trata del lenguaje inclusivo y, si bien en un primer momento puede asociárselo a los jóvenes o a los colectivos feministas o de diversidad sexual, es un fenómeno que trasciende a estos movimientos y que busca generar un cimbronazo, incluso, en la Real Academia Española.Como todo cambio, tiene también a sus detractores. Tal es así que durante los últimos meses surgieron polémicas y quejas por parte de padres de alumnos en diferentes colegios porteños y bonaerenses donde algún docente utilizó este incipiente lenguaje."El lenguaje cambia, y en algunos momentos cambia en referencia a cambios sociales. Este cambio del lenguaje inclusivo es un cambio porque la sociedad ya cambió, no para cambiar la sociedad", aseguró a Entremujeres Karina Galperín, licenciada en Letras y en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires, doctora en Lenguas y Literaturas Romances por la Universidad de Harvard y profesora y directora de la maestría en Periodismo de la Universidad Torcuato Di Tella.El hecho de reemplazar por la "e" los genéricos masculinos desató una ola de críticas. Para Galperín, la oposición no es sorprendente. "Hay una parte de la resistencia que es común a cualquier cambio lingüístico; si vos ves cualquier cambio de los muchos que hace la Real Academia todos los años, ya sea inclusión de palabras nuevas o cambio de ortografía en la escritura de ciertos vocablos extranjeros, siempre hay una resistencia enorme", sostuvo.Pero, probablemente, a este fenómeno se le suman cuestiones que exceden lo lingüístico: "A la resistencia natural a todo cambio sobre el lenguaje, que suelen ser muy virulentas, en este caso se mezcla la resistencia que tiene mucha gente con movimientos que están emparentados con todo esto, que tienen que ver con el feminismo o las diversidades sexuales", dijo la especialista.En ese sentido, Galperín mencionó que existe "una mala comprensión del fenómeno". Así, amplió que aunque "este fenómeno aparece ligado a cosas que hemos aprendido a ver por estos movimientos, trascendió esa motivación y hay un montón de gente a la que ese lenguaje inclusivo la atrae porque le parece que le permite hablar de una manera más precisa y más ajustada a la realidad tal como es hoy, en donde el masculino como genérico ya no responde a los criterios de mayoría por los cuales siempre nos pareció sensato".En cuanto a la posición que deben adoptar las escuelas, la licenciada afirmó que "es un fenómeno muy prematuro como para hacernos esas preguntas". Para ella, "si los alumnos lo usan, el colegio debe escucharlo, aceptarlo en la medida que tenga ganas, pero no enseñarlo. Todavía es un fenómeno incipiente que no está establecido".
