Descubre los 6 culpables del mal aspecto de tus manos
Si conoces las circunstancias hostiles que acechan a tus manos identificarás a sus peores enemigos: sequedad, manchas, calor, agentes agresivos, tratamientos incorrectos y falta de grosor.
Recuerda la imagen de Madonna, casi siempre con mitones de cuero cubriendo sus manos. Al más puro estilo Karl Lagerfeld, que lleva décadas sin mostrar el dorso de sus manos. La diva del pop lo hace porque a pesar de la juventud de su rostro a sus 57 años, sus manos delatan la edad mostrándose arrugadas, delgadas y con las venas hinchadas. Igual que a Nicole Kidman, dando a saber con sus manos delgadas de color violáceo su pésima circulación periférica. Pero la edad no es clave para tener unas manos feas, y un claro ejemplo es Paris Hilton, que a sus 34 años tiene unas manos arrugadas y huesudas porque así lo ha querido la genética; además de que seguro no les proporciona los cuidados necesarios. Porque por muy feas que te hayan venido de fábrica, con cuidados específicos mejoran mucho. Las manos, aunque es cierto que enseguida envejecen cuando no se las tiene en cuenta, son sumamente agradecidas y ante las primeras atenciones muestran lo mejor de sí mismas.¿Por qué cuidarlas?Está muy claro, junto con el rostro, las manos es la carta de presentación. Por lo tanto requieren idénticos cuidados que la cara porque sobre ellas se ciñen los mismos problemas de: pigmentación, sequedad, flaccidez y arrugas. Continuamente expuestas a los rigores climatológicos y ejecutoras exclusivas de la mayoría de tareas diarias, su aspecto apergaminado y moteado necesita con urgencia una exfoliación, exactamente con el mismo ritual que ejecutes en el rostro. Una vez eliminadas la suciedad y las células muertas de su superficie, precisa de una hidratación y, en casi todos los casos, de cuidados intensivos en forma de mascarillas, guantes osmóticos, etc.CaracterísticasGlándulas sebáceas atróficas: la presencia de vello muy fino identifica también el tamaño de sus glándulas sebáceas, que son muy escasas y prácticamente atróficas. Esto da lugar a que el manto ácido hidrolipídico sea muy frágil, por lo que la piel de esta zona tiende a la sequedad. Estando expuestas a continuos lavados, el manto ácido se pierde y las glándulas sebáceas no son capaces de reponerlo eficazmente.Ahora ya sabes de quienes las tienes que mantener a salvo y en la fotogalería te contamos cómo cuidarlas en su día a día. Aprende la lección y presume de manos.
