El lugar donde los “corazones rotos” son expuestos en una vitrina
Objetos que representan un amor que ya se diluyó. Valeria Schapira, escritora y creadora de Viajo Sola, cuenta cómo el Museo de las Relaciones Rotas, en Zagreb, solo puede dejar indiferente a aquel que jamás se ha enamorado.
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Siempre me han desvelado las relaciones, quizás a partir de mi propia dificultad en hacer equilibrio en ellas. Es por eso que el primer lugar que anoté en mi lista de visitas en Zagreb, como parte del proyecto #ViajoSola, fue El Museo de las Relaciones Rotas, en la parte alta de la capital croata.Se llega al antiguo edificio después de una apacible caminata, que bien puede prolongarse al regreso, para tratar de digerir lo visto, que solo puede dejar indiferente a aquel que jamás se ha enamorado.Todos tenemos uno (o varios) muertos en el placard. Y a veces no basta con llorar a esos desamores, enojarse con ellos o con la vida, o simplemente despojarse de los objetos que remiten a ese lazo. Resignificar esas cosas materiales es parte de la sanación. No todo final es negativo y muchas relaciones rotas -por no decir todas, si uno aprende a "leerlas"- terminan en grandiosos aprendizajes.Al fin de cuentas, cada amor nos habla de quienes hemos sido. Y renegar de ellos es impedir nuestra evolución. Así lo entendieron Olinka Vištica y Dražen Grubišić, dos artistas croatas que, pese a haberse separado, decidieron no deshacerse de los objetos en común.En 2011 armaron una instalación, invitaron a sus amigos y conocidos a hacer sus donaciones y a escribir -y a reescribir- la historia detrás de cada objeto. Esa fue la semilla del peculiar museo de Zagreb, que hoy tiene un hermano en Los Ángeles y exposiciones itinerantes a nivel global.
