El mito del “niño emperador”, ¿sirve en estas épocas?
¿Qué se esconde detrás de los comportamientos tiránicos, caprichosos y agresivos de los chicos? Melina Bronfman, especialista en desarrollo infantil, y Sandra Herzberg, de la ACADP, nos ayudan a comprender más este tema.
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Son los reyes de la rabieta, tienen baja tolerancia a la frustración, no aceptan un "no" cuando quieren algo, arrojan cosas por los aires y son verbal o físicamente agresivos con sus cuidadores. Conductas que tenían como resolución simplista una culpabilización de los padres por "falta de límites" (o un "chirlo a tiempo" en las antiguas crianzas), desde la crianza respetuosa tienen otra lectura, un poco más compleja e interesante. A eso vamos.El pequeño emperador diceMelina Bronfman, especialista en desarrollo infantil, crianza respetuosa y fisiológica, musicoterapeuta y eutonista, explica que "con esta etiqueta nos referimos a un niño que no se conforma con nada, que llora por todo, entonces los adultos -con tal de que no llore- empiezan a querer conseguirle cosas o a querer satisfacer sus demandas. El adulto, desde este punto de vista, aparece como una víctima de este pequeño(a). Son ciertamente chicos demandantes, pero si nos ponemos a profundizar, -aquí la mirada innovadora-, son niños que vienen arrastrando carencias afectivas importantes que tienen que ver con su regulación". Ya veremos de qué aspectos se trata.Para Sandra Herzberg, especialista en crianza del ACADP (Asociación Argentina de Puericultura) los llamados "niños emperadores" en la voz popular, suelen ser poco empáticos, y la tiranía con la que se relacionan seguramente tiene que ver con normas y límites que no fueron internalizados ni aceptados en su momento". Nos preguntamos, por qué algunos niños internalizan esos auto-límites, la escucha, la paciencia, la amorosidad, y otros no."El niño emperador es un niño carente, que está en carne viva, muy lastimado, muy herido, que es verdad que llora por todo, porque ya no tiene más margen para seguir frustrándose. Hay que revisar su historia y encontrar dónde fue que los adultos fallaron en proveerle o satisfacer sus necesidades", comenta Bronfman, a quienes muchas madres consultan -en redes sociales y talleres- para incorporar buenos hábitos de crianza con sus hijos.¿Cuáles pueden ser los puntos de dolor de estos niños? Para la especialista: "Puede ser la falta de contacto (que los niños al nacer necesitan casi permanentemente) o amamantamiento a demanda (cuando los pediatras erróneamente indican darle cada tanto tiempo un poquitito de cada lado y nada más). Hoy sabemos que lactancia tiene efectos descomunales, no solo a nivel nutricional, sino sobre todo en neurodesarrollo, y los niños emperadores tienen muy activado su "complejo reptiliano", quiere decir que que su hipotálamo (sistema límbico) no está suficientemente desarrollado como para poder "dominar al reptil" (instintos más básicos).Las necesidades primarias insatisfechas, hacen niños insatisfechos. El último juguete no es imprescindible en una infancia saludable, el amor, sí. "A veces, los padres tienen toda la intención de satisfacer las necesidades afectivas de sus hijos, pero a su vez se dejan llevar por indicaciones muy equivocadas que están en plena vigencia como "dejar llorar al bebé" o "dejarlo dormir solo", cuando el bebé no está en condiciones de ninguna manera de sentirse seguro si está solo... y podríamos seguir con la lista de necesidades insatisfechas de las que el adulto no es consciente pero que el niño sí arrastra como carencia."
