El posparto no es fácil (y acá te decimos por qué)
Es un momento difícil para muchas mujeres, mantenerlo en secreto no ayuda. Lo abordamos sin pelos en la lengua.
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La gran tenista estadounidense Serena Williams, ganadora de 23 Grand Slams, confesó esta semana algo que para muchas mujeres es todavía un tabú. La deportista dijo que sufre un posparto con emociones intensas. La mamá de Alexis, quien tuvo además un parto complicado (tuvo que someterse a una cesárea de urgencia), ahora intenta conjugar la vida familiar con su regreso al tenis de alta competición y, en el medio, el tsunami de hormonas hace lo suyo. "La semana pasada no fue fácil para mí. No solo estaba aceptando cosas personales difíciles, sino que simplemente me encontraba en un caos. Principalmente, sentía que no era una buena madre", escribió Williams en su cuenta de redes sociales en Instagram. Beyoncé: de sus 99 kilos durante el embarazo hacia la aceptación plena de su cuerpoMirá tambiénBeyoncé: de sus 99 kilos durante el embarazo hacia la aceptación plena de su cuerpoLas emociones posparto pueden conjugar tristeza, decepción, melancolía por el pasado y una sensación de que no estamos dando lo mejor. "Es totalmente normal sentir que no estoy haciendo lo suficiente por mi bebé", dijo. Esto vino acompañado de un menor rendimiento que la empujó a retirarse del torneo WTA."Me desconocía"La idealización de la maternidad nos deja, a veces, indefensas frente a lo real. El cuadro perfecto de mamá, papá y el bebé, y la sonrisa dibujada, puebla las representaciones, pero las experiencias dicen otra cosa. Dani G. contrasta muy bien la creencia previa con las vivencias: "Acá en mi ciudad (Arroyito, Córdoba) hay solo dos lugares que dan cursos de preparto. En uno de ellos idealizan mucho la maternidad. Yo creía que iba a poder parir de forma natural, que iba a poder dar la teta, que iba a dormir. Pero nadie te dice que dormís poco o lo que podés, que comés y te bañás como podés y cuando podés, que dejás de ser vos misma para ser exclusivamente de alguien más. Idealicé tanto... Pero nadie te dice lo duro que es. Es una montaña rusa que jamás me bajaría, es la experiencia más hermosa y difícil de mi vida".Hay tres cosas comunes que atraviesan los relatos de las mujeres que recopilamos: "nadie me lo avisó"; "me sentí incomprendida" y "me desconocía a mí misma". Valeria R. intenta explicarlo: "Me sentí solísima. Pasé una tremenda depresión posparto, subí 20 kilos, lloraba todo el día y nadie de mi familia se dio cuenta de lo que me pasaba. Recién ahora después de dos años logré ponerlo en palabras. Y aún diciéndolo, siento que no toman real dimensión de lo que atravesé"."La primera semana quería que mi bebé no existiese, así de horrible. Lloraba y yo no lo entendía, se la pasaba prendido a la teta, eso me dolía, me lastimaba, me agarraban ataques de llanto y empezaba a temblar de frío, me dolía el cuerpo y ni hablar la cesárea. Me encerraba en el baño a llorar en la ducha, no me interesaba vestirme. La casa llena de gente y todos preguntando lo mismo. Me sentía desbordada, y me culpaba por ser mala madre", confiesa Melisa M. en el Grupo Crianza Respetuosa. Al leerse entre sí, estas mujeres se van tranquilizando, arman comunidad, se dan cuenta de que no son de otro planeta, ni les vino fallado el "chip" de la "buena madre".Andi A. dice: "Me sobrepasó, me desconocía, tenía sentimientos de despersonalización, llanto contínuo, no sabía qué hacer con mi hijo, no podía calmarlo y la verdad es que la gente te contiene muy poco".Pau M. cuenta a Entremujeres: "Después de luchar por tener a mi beba, el primer mes padecí depresión posparto. Fue lo peor que me pasó en la vida (y eso que le gané al cáncer de tiroides). Me sentía sola, incomprendida, en especial por mi marido (llegamos a hablar de separarnos por primera vez en 15 años). Sentía culpa, creía que no le iba a poder brindar los mejores cuidados a mi hija. El obstetra no me prestó mucha atención, el pediatra me decía que iba a ser psiquiátrica de por vida (nunca fui al psiquiatra ni tomé medicación). Lloraba, lloraba. La familia sostenía que yo no tenía motivos para estar mal. Mi beba no dormía. Al mes se me fue sola la angustia. Nunca leí, ni me informaron (obstetras, charla preparto, amigas) que era tan movilizador. Mis amigas después me contaron que lo pasaron, pero se esconde como un secreto sucio: la mamá debe ser perfecta y siempre feliz".Confesar que "quiero volver a lo de antes", "no puedo", "no es lo que creía que era", patea el tablero de la maternidad idealizada. También lo patea decidir si ser madre o no, decidir abortar, decidir cómo criar. Según una mirada patriarcal, "las madres tienen que ser devotas, tienen que desear ser madres antes de serlo y no tienen impulsos hostiles hacia sus hijos. Se juega mucho esto de la 'mala madre' o la 'buena madre'", asegura Antonella DAlessio, coordinadora y cofundadora de la Red de Psicólogxs Feministas. Ayudarnos entre todas a deconstruir esta imagen tan arraigada es tarea de estos tiempos.Puerperio vs depresión pospartoValeria Weil, puericultora y consultora en crianza de ACADP (Asociación Argentina de Puericultura), acompaña a muchas mamás durante este proceso y cuenta, en base a su experiencia: "La diferencia entre un puerperio que podríamos llamar dificultoso o complejo y una depresión puerperal está en identificar qué posibilidad tiene la mamá -o no- de poder cuidar de su bebé, de hacerse cargo, de desarrollar el maternaje". Según la especialista, "antes se pensaba que el puerperio duraba seis semanas, coincidiendo con la cuarentena. Pero hoy ya son varios autores los que sostienen que puede llegar a durar varios años".Para Fernanda Lage médica obstetra del Hospital Italiano, en cambio, la cuestión de los tiempos encierra un secreto: "El puerperio más profundo en general ocurre en los primeros días del parto. El cuerpo pasa de niveles hormonales altísimos a que estos caigan abruptamente, en cuestión de horas. A esto se le suma la demanda permanente del bebé y el alto estrés de no poder dedicarse a las tareas diarias (por eso se aconseja mucho apoyarse en las redes de contención). En cambio, las depresiones posparto suelen ocurrir a las semanas del parto o a veces hasta un año después.""En un posparto habitual hay vaivenes emocionales (se le llama también síndrome de baby blue). Hay sensación de estar abrumada, no saber si va a poder cuidar bien, por momentos se siente sobrepasada, pero es transitorio, son momentos del día, en otros está feliz. En las mujeres que tienen antecedentes depresivos o trastornos de ansiedad, este momento de quiebre y de crisis puede desencadenar una depresión posparto", asegura Lage.La "Escala de Edimburgo" es un test de 10 preguntas que utilizan los profesionales para diagnosticar si se trata de una depresión posparto y en ese caso realizan una derivación para continuar con un tratamiento en el servicio de psicopatología.
