Halloween 2019: ser o no ser una bruja moderna
Un recorrido por escuelas de brujas feministas, festejos de Halloween, rebeldías y hechizos.
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Brujas, ¿eran las de antes? ¿Cómo es la versión actual, cool, queer, librepensadora, amante del arte y de la naturaleza? Suena tentador. Pero empecemos por lo que no: "Ser una bruja no es pasar el día cocinando brebajes, ni vestir de negro, ni tener verrugas en la nariz, ni conjurar con el diablo; aunque algunas de esas características coincidan con alguna que otra —quién sabe cómo será y en qué creerá cada una de las brujas que habitan este planeta—", aclara la española Sabrina, autora del blog con el mismo nombre, Sabrina, mis cosas de bruja.Abajo el arquetipo de Disney, pero arriba el encuentro con otras opciones de espiritualidad (personalísimas). Cada una arma su propio estilo. Los miles de posteos con el hashtag #brujas en Instagram, los sitios de difusión que se multiplican día a día (sobre todo en Estados Unidos, de la mano del resurgimiento del neo paganismo y la Wicca), las series de Netflix que vuelven a mover el tema (como la reversión de Sabrina, la bruja adolescente, que va por su tercera temporada), las bibliotecas virtuales que rescatan libros antiquísimos sobre magia, incluso algunas tiendas de ropa y accesorios temáticos dan cuenta de este resurgimiento.Fernanda Peñarrieta es argentina-boliviana, nacida en Tucumán. Actualmente residente en España y dirige una escuela virtual llamada Brujas de Luz que cuenta con muchísimas seguidoras y alumnas. "Mi madre es argentina, y mi padre es boliviano, pero crecí en Bolivia, y aprendí mucho de la cultura aymara, quechua, toda esa concepción telúrica fue mi primera nutrición.""No me considero una bruja moderna, sino más bien una bruja antigua, de las de siempre. ¿Qué pasa? Que las mujeres lo somos por naturaleza, por nuestra conexión. Estaba justamente viendo el otro día esta película Kardec (Netflix, 2019), y todas las que canalizaban las voces de otros mundos, las médiums, son mujeres. Lo que pasó durante muchos años es que el patriarcado, la Iglesia, limitó la sabiduría de las mujeres que eran, por ejemplo, las guardianas de la medicina, por su conexión con las plantas. Y la quema de brujas, que me parece importante de recordar, es el genocidio más grande de la historia. En ese tiempo se acusaban de brujas a muchas sólo por opinar distinto, y la quemaban."Dalia F. Walker, la creadora de Tienda Fe (objetos mágicos y cursos de esoterismo) autora del libro Bruja Moderna (Monoblok, 2018), opina algo parecido acerca de las tradiciones: "Es tomar la sabiduría ancestral y ponerla al servicio de la vida actual. Ya no se puede dejar las velas prendidas todo el día porque tenemos que salir a hacer cosas, tenemos situaciones, movimientos y vivencias que cambiaron. Para mí falta un update, una actualización de la data antigua a la practicidad de la vida de hoy y también a temas locales."Usar piedras, consultar oráculos como el tarot, las runas, utilizar instrumentos como el péndulo, cuencos y tambores, amuletos de poder y altares propios que conserven la energía del hogar. Cada bruja arma su rutina, su cosmovisión, su práctica chamánica, su celebración de las uniones cósmicas y de los elementos, su caja de herramientas basada en herencias eclécticas y alternativas al monoteísmo.
