Iluminador, el cosmético que levanta el resultado de un makeup
En un maquillaje que destaque los rasgos y los puntos de luz -la técnica de strobing, elegida por muchas famosas es especial para ello- el uso de iluminador facial o highlighter resulta indispensable.
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La particularidad de este producto es que contiene partículas con capacidad para reflejar la luminosidad y de esta forma, darle más vitalidad a las facciones y crear un efecto óptico determinado.Si se vuelve difícil encontrar un tono que coincida con el de la tez, conviene acudir al polvo translúcido que únicamente aporte brillo.Si se vuelve difícil encontrar un tono que coincida con el de la tez, conviene acudir al polvo translúcido que únicamente aporte brillo.Mirá tambiénModelado de cejas: 5 errores típicos que conviene evitar¿Cuál elegir?Existen dos tipos: los que también cumplen la función de corrector y los que únicamente generan luz y brillo. Los primeros deben utilizarse en el centro de la cara, que es el triángulo de luz. Su poder cubritivo es ligero, pero suficiente para una piel impecable y sin ojeras.Los siguientes son reflectores: destacan los rasgos, sin ocultarlos. Por esa razón, se recomienda evitarlos en rostros con imperfecciones marcadas o acné. La ventaja es que logran acabados satinados.Otra clave: si cuesta encontrar un tono que coincida con el de la tez, conviene acudir al polvo translúcido que únicamente aporte brillo.El punto que también conviene en cuenta es la forma de presentación. Los que vienen en barra resultan más fáciles de aplicar, mientras que los productos en polvo son adecuados para realizar toques ligeros al final del maquillaje.¿Cómo aplicarlos?- La pauta básica es colocarlo en las zonas que naturalmente reflejen la luz, aunque hay que evitar destacar zonas con muchas arrugas o manchas de sol porque el brillo acentuaría los defectos.- Si se trata de un iluminador corrector, lo adecuado será distribuirlo en la zona central de la frente, en la nariz y el mentón.- Una versión con efecto satinado, en cambio, quedará bien en los pómulos, el arco de cúpido -sobre los labios-, en el lagrimal y en los párpados fijos, justo debajo de las cejas. También se puede aplicar en el puente de la nariz, aunque habrá que tener en cuenta si es un rasgo que se quiere resaltar.
