Jugos verdes, el nuevo secreto de Marina Borensztein para una vida saludable
La autora publicó recientemente Paz, Amor y Jugo Verde (Planeta). En diálogo con Entremujeres detalló el camino que recorrió hasta convertirse en una motivadora social de vida saludable y felicidad.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/168/0000168790.jpg)
"Brillar por fuera y por dentro", "ser tu mejor versión", "estar sana y desbordante de energía" son algunos de los objetivos que persigue Marina Borensztein con su último libro, Paz, Amor y Jugo Verde (Planeta). Allí, la autora propone un recorrido por el mundo de los jugos verdes, los licuados, las leches vegetales, las sopas y los bowls. En busca de un cambio de paradigma, revela secretos sobre nutrientes, brinda tips para saber qué electrodoméstico conviene usar para cada cosa y hasta detalla las diferencias entre jugo y licuado, con el fin de que cada lector elija lo que más le gusta. Así, entre recetas, un diario de viaje y testimonios de sus seguidores, Marina ofrece un abanico de información nutricional basado en sus propias experiencias y su investigación, siempre guiada por los profesionales que la asesoran. En diálogo con Entremujeres, detalló el camino que la llevó hasta aquí.- Me defino así porque no soy médica, no soy nutricionista, no soy profesora de yoga, no soy psicóloga, ni soy coach de nada. Pero como el mundo necesita de rótulos, encuadres y títulos, una amiga mía que estaba en Londres me dijo 'Marina, vos sos esto, una motivadora social', y me encantó. A pesar de no pertenecer a ninguna de estas profesiones, aprendí muchas de todas estas cosas que me encanta compartir, porque lo que sí sé, y no tengo ya ninguna duda, es que nací para comunicar y motivar. Eso siento que soy ahora. Cuando creo en algo, tengo un poder de convencimiento asombroso. Me apasiono.- ¿Qué especialistas te asesoran?- Un montón de especialistas. Tengo una nutricionista naturista que trabaja conmigo, la licenciada Laura Serna; está Lucía Ricaurte, que es la médica que me asesora en todo lo que voy investigando, y las dos pensamos igual y estamos orientadas hacia el mismo lugar. Está mi oncóloga integrativa, que es Laura Nazi, que ya colaboró conmigo en mi libro Así me cuido yo, que me atiende, me trata y me cuida y a quien también le consulto estas cosas. Está la licenciada Ana Lía Aguado, también nutricionista naturista. Son un montón de profesionales que siguen esta línea de pensamiento y a quienes les consulto las cosas que voy a escribir.- ¿Cuánto influyó el haber padecido cáncer de mama en tus cambios de hábitos y alimentación?- El cambio que yo hice fue a partir de mi enfermedad, así que todo. Cuando estuve enferma me di cuenta que algo tenía que ver yo con todo esto, me pregunté qué me venía a contar esta enfermedad. Empecé a investigar y ahí me encontré con un montón de información que no tenía, no sabía y que nadie me había contado. Hay mucha información para quien quiera investigar acerca de ciertos hábitos saludables para poder sobrellevar una enfermedad, recuperarse más rápido y, en muchos casos, curarse.- En el libro mencionás un viaje a Nueva York donde estabas fanatizada por las cookies; mientras que en esta última estadía en la que escribiste el libro te preocupaba encontrar un local de jugos verdes, ¿cómo fue la transición entre estos dos estilos de vida?- Cuando pasé ese tiempo en Nueva York, a los 18 años, en la casa de mi hermano Alejandro, al lado de su casa había un negocio de cookies. Cada media cuadra había otro con grasa, chocolate, manteca, mantequilla de maní, todas esas cosas que comen ellos y que para mí eran una novedad absoluta, no sabía ni que existían. Era esa época que cuando un novio te deja te comés hasta las puertas. A mí me agarraba esa ansiedad que es muy típica de la adolescencia y engordé como nueve kilos comiendo toda esa grasa. De ahí a ahora, hay un abismo. Esos kilos que engordé me propuse bajarlos rápidamente porque cuando llegué a Argentina me sentía muy mal con ese peso. Estuve un año a dieta rigurosa, adelgacé todo lo que había engordado y nunca más lo recuperé de ese modo. Como cuento en el libro, ahora la moda que se instaló y que vino para quedarse es el cambio de alimentación, el despertar de la conciencia, que la gente sepa que somos lo que comemos, que sentirnos bien, tener energía, pensar bien, tener ganas de vivir, todo eso está relacionado con lo que comemos. Yo siempre me cuidé con la comida, pensaba que comía saludablemente. Y la verdad es que cuando me enfermé me di cuenta que no. A veces la gente confunde, yo también lo confundí, pensaba que light era saludable. La mayoría de la gente no consume alimentos saludables, comemos cosas muy nocivas. Somos engañados, nos convencen de que es muy importante consumir un montón de cosas para estar sanos y fuertes y cuando uno empieza a investigar se da cuenta que es todo lo contrario. Es todo un cambio de paradigma que viene a ver cómo hacemos para desandar este camino tan equivocado. No se puede dudar que seguir consumiendo comida chatarra, o comer tantos animales no le hace bien al planeta ni a nosotros. Comer alimentos procesados, empaquetados o congelados, ya se sabe que no nos hace bien. Hay muchas enfermedades que se deben a que comemos "como la mona"; también a que estamos estresados, a que pensamos medio mal, a que andamos todos medio a las trompadas, pero sobre todo al combo de comer mal, estar estresados y no hacer ejercicio físico.
