La “biblioteca feminista” que todo colegio debería tener
¿Por qué no se enseña el feminismo en los colegios? ¿Por qué la mayoría de los manuales escolares no cuentan las luchas históricas de las mujeres?
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/308/0000308162.jpg)
¿Por qué no se enseña el feminismo en los colegios? ¿Por qué la mayoría de los manuales escolares no cuentan las luchas históricas de las mujeres? Con estas preguntas Florencia Abbate abre su libro Biblioteca Feminista. Vidas, luchas y obras desde 1789 hasta hoy (Planeta), donde las voces de Flora Tristán, Simone de Beauvoir o Judith Butler, entre otras, se entrecruzan para que lectoras y lectores se adentren en la huella que marcaron las protagonistas.Bajo la premisa de que "lo personal es político", Abbate invita "a realizar un recorrido en particular y a desplegar una mirada integradora sobre ciertas zonas de un mapa mucho más amplio".Creo que a lo largo de la historia siempre hubo una tendencia a borrar la memoria de los grupos sociales que han sido oprimidos. Quienes tienen el poder y los privilegios obviamente prefieren que eso no se note. Siempre se silenció la perspectiva y los sufrimientos de los grupos a costa de los cuales los privilegiados pudieron desarrollarse: no se habla mucho de la explotación de las mujeres, de las personas negras, indígenas, pobres, por ejemplo.En las últimas décadas esto empezó a cuestionarse y se lograron algunos cambios en los manuales, pero todavía falta mucho. En general no reflejan hasta qué punto nacer mujer ha sido nacer en una situación de tremenda desventaja.Si miramos, por ejemplo, el siglo XIX: a los hijos varones los mandaban a la escuela y a la universidad, mientras que las hijas mujeres no accedían a la educación formal y se las condenaba a la ignorancia; los varones podían trabajar, mientras que si una mujer quería hacerlo necesitaba un permiso legal del padre o del marido; a los varones se los educaba para triunfar y para mandar, y a las mujeres para ser sumisas y para servir; a las mujeres las obligaban a casarse con hombres que no elegían, porque estaban forzadas a depender económicamente de alguno; los varones tenían una vida pública, ocupaban cargos y decidían la políticas, y las mujeres se tenían que quedar encerradas en la casa, atendiendo a la familia; aunque el marido ejerciera violencia física contra su esposa, ella no tenía derecho a divorciarse y si abandonaba el domicilio era considerada una delincuente por la justicia; la patria potestad era exclusivamente de los padres, aunque fueran las madres quienes parían y criaban; casi todos los varones tenían amantes y eso estaba naturalizado, pero el adulterio era considerado un crimen si lo realizaba una mujer; los varones votaban, las mujeres no. Que todas estas cosas hayan cambiado es un resultado de muchas luchas que hubo que dar y de las que casi no se habla.
