La tierra del nunca jamás: amores imposibles, idealizados y lejanos
Cuando por esperar una fantasía nos perdemos lo posible.
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Seguir pensando en mi primer novio, a quien no veo más. Ilusionarme con mi compañero de trabajo, que está casado y nunca me dio ni la hora (pero... sería el padre perfecto). Quedarme enganchada de ese de Tinder que me chateó sobre temas súper interesantes (y a quien considero, secretamente, mi alma gemela). Fijarme en alguien que me "megusteó" dos fotos, y hacerme una historia con final feliz. Quedarme prendida de una relación que duró dos noches (y escuchar canciones de amor) pensando en él o ella. La realidad dice otra cosa: nunca me responde. Pero yo, niego impulsiva y fanáticamente."Si la historia de tu vida es una sucesión de amoríos en los que depositás altas expectativas y terminan en enormes desilusiones, es hora de preguntarte qué estás proyectando en esos otros y comiences a trabajar en vos. Atraemos en la frecuencia en la que vibramos", dice Valeria Shapira desde un punto de vista "energético". El azar no puede equivocarse tanto, ¿por qué siempre a mí? Tal vez haya una programación inconsciente que te enamora del imposible. Pasa mucho. Y tal vez haya que reflexionarlo.Cuando caiga la tarde, lo verás salir/arrastrando de casa el calor del hogar./Cortará alguna flor, besará a su mujer,/perseguirá la estela de un cometa fugaz, le canta Ismael Serrano al amante imposible. Idealizar a quien no me corresponde es un tópico del amor romántico que se arma una figura perfecta enfrente para cantarle, escribirle, fantasear (y gozar en esa fantasmagoría). En otro momento de la historia, la sotana del cura prohibía algo que no podía ser deseado; ese tabú, ¿aumenta la pasión?"Una de las cuestiones más recurrentes en materia de desencuentros sentimentales o de cualquier tipo tiene que ver con las expectativas. Está muy bien ilusionarse, porque esa es la esencia del amor. Ahora bien, las expectativas suponen un resultado predeterminado y, cuando las cosas no salen como queremos, pueden ser muy frustrantes", agrega Shapira.Rocío (30) se enamoró de su jefe y fue recíproco. "Vivimos 6 meses de amor y pasión en lo prohibido, porque él estaba casado y yo no tenía pareja. Tuvimos que separarnos y por 15 años no pude recomponer mi vida sentimental. Nunca pude despegar de mi piel sus besos, sus caricias. Es y seguirá siendo una historia imposible, pero para mi es LA historia de mi vida."Para la licenciada Mariana Kersz, sexóloga y directora de Clínica de Parejas, "muchas veces el amor imposible se define a través de la mirada de los otros, de los que juzgan, de los que están afuera. El amor tradicional nos exige que nuestros niveles emocionales sean estables, que no trasgredamos reglas, ni rompamos el status quo de lo que se espera de nosotros. Por eso a veces es justamente la prohibición, la dificultad y el conflicto lo que nos enamora de la situación. La frustración es el motor del deseo y de ahí la confusión que se da en tantos casos en el consultorio: muchas personas creen que están amando, pero en realidad están enamorados de lo que les es imposible tener". Como en el caso de Mauro (62), que por muchos, muchos años se sintió perdidamente enamorado de su cuñada, la hermana de su mujer. Se iban de vacaciones en familia y ella también enloquecía de amor por él. La relación idealizada era perfecta en las fantasías, hasta que pudieron dar rienda suelta a la pasión luego de un largo tiempo después (Raquel, su hermana falleció). "Ahí empezamos un romance apasionado, donde llevamos a cabo las fantasías que habíamos tenido a lo largo de más de 30 años... pero descubrimos que no había piel, ni química, ni compatibilidad. Seguimos en contacto como buenos amigos, pero entendimos que el amor idealizado era válido solo en la imaginación. Creo que estábamos enamorados de lo imposible."
