¿Niños “sobreregalados”? Elegí juguetes que no “empalaguen” la alegría
"Hacer un regalo es un acto para homenajear y celebrar a alguien, y por eso tiene que estar pensado y dedicado; no es una obligación ni es para cumplir y sacárselo de encima", opina Melina Bronfman, especialista en desarrollo infantil, crianza respetuosa y fisiológica, musicoterapeuta y eutonista, en el marco del apuro por conseguir obsequios de cara al Día del Niño.
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Hay ocasiones, incluso, en las que tíos, padrinos o amigos "compiten" por hacer el regalo más caro, el último de moda, el más atractivo. Después de tanta expectativa, el niño despertará el domingo híper ansioso (porque ya lo estuvo en las últimas semanas deseando lo que ve en la televisión). Pero, ¿cuánto le dura el entusiasmo? ¿Esa expresión de demanda es de alegría, de insatisfacción o de ansiedad?En su cuenta de Instagram, la especialista del Centro Materpater recuerda su propia infancia: "Mis mapadres se oponían a tener que hacer un regalo porque era el día de comprar algo. En cambio, sí me hacían regalos durante el año si se presentaba la ocasión (o bien algo que necesitara o me gustara mucho). Los regalos aparecían en el momento oportuno y no porque lo dictara el calendario. También recuerdo haber tenido una infancia sin carencias, tengo el registro de haber tenido lo que necesitaba".¿Hay otras formas de festejar el Día del Niño?En dicho posteo, una de las mamás: "Nosotros tampoco adherimos a las fechas comerciales. Preferimos hacer alguna actividad, más que salir como locos a comprar regalos". "En mi casa hace años es el día de la fondue de chocolate. Fue la forma que encontraron mis papás para hacerlo especial. Por supuesto, ¡la preparamos entre todos!", cuenta otra. Una tercera aprovecha el momento de los regalos para hablar de lo que éstos cuestan, resaltando que lo que vale, en definitiva, es poder compartirlo en familia.- Fechas como el Día del Niño apuntan mucho al consumo. Las publicidades de nuevos, coloridos, brillantes y ruidosos productos ametrallan a los chicos, ¿dónde estamos poniendo el foco?- Les enseñamos a ellos a poner el foco en la cantidad de juguetes y cosas, cuando en realidad los niños necesitan explorar, conocer y desarrollar su potencial, y los elementos nos deberían servir para eso. Una raqueta de tenis, un par de patines, una soga de saltar, deberían ser invitación a conocer este pontencial que tenemos, y a desarrollarlo.
