No quiero volver con mi ex, pero su felicidad me afecta
Vemos una foto, nos comentan una historia reciente y... golpe al ego, a la autoestima. ¿Ya está bien? ¿Ya se olvidó, no me extraña más? ¿Nos sentimos reemplazables, descartables? Fruto de nuestra decisión o no, las separaciones son procesos que implican un duelo; ¿qué pasa cuando el otro nos olvida antes de lo que creíamos? ¿Y cuando ya pasó un tiempo pero la situación (amorosa o no) que el otro refleja nos hace cuestionar la propia realidad?
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"He vivido situaciones así", dice a Entremujeres Clarín la instagramera Candela Sánchez Fourgeaux, autora de De amor y resistencias (Planeta). "Un ex que me engañó y, al poco tiempo, fue padre. No son noticias felices porque uno ha depositado mucha confianza, tiempo y amor, por lo cual, esos desenlaces nos hacen descreer de todo; pero soy muy optimista y nunca creí que mi felicidad dependía de la angustia ajena. Con esto no digo que sea fácil atravesar procesos complejos, sino que se puede y es mejor desprenderse y mirar hacia adentro para comenzar nuevamente". Y agrega: "Hay que aprender a no establecer lazos de identificación positiva con el dolor".Para Carolina Dome, integrante de Red de Psicologxs Feministas, docente e investigadora en la facultad de psicología Universidad de Buenos Aires, en todas las separaciones de parejas hacemos y/o pensamos cosas de las que no nos enorgullecemos, y poder enunciarlo ayuda a pensar en lo que nos pasa: "Ver que el otro siguió adelante sin nosotras -a veces, eso ocurre demasiado rápido- es una herida narcisista: sentimos que fuimos prescindibles en la vida de alguien. Cuando el otro rápidamente arma una nueva pareja, el impacto es intenso, aún cuando fue una la que decidió poner fin a la relación. No se trata de algo contra la felicidad del otro, lo que nos aqueja es sentirnos descartables -si es que ese reemplazo fue rápido- cuando aún nos estamos curando del dolor de una separación. Es cierto que la supuesta felicidad del otro nos confronta con nuestras faltas y necesidades, pero hay ahí también un sentimiento lógico ante la situación".La lógica de las redes sociales y su apariencia de felicidad constante se mezclan, en este punto, con lo que vemos del otro. Si (aún) no lo bloqueamos de Instagram, Facebook o los estados de Whatsapp, seguiremos viendo lo que esa persona quiere que veamos. Ya no tenemos que aclarar que lo que se ve en redes es un editado de la vida, es una partecita, un recorte, un instante que -muchas veces- lejos está de ser un espejo de la vida real y fuera de la pantalla. Pero mientras se transita el duelo -un proceso muy personal que cada uno atraviesa como y durante cuanto puede- es lo que uno puede espiar, o stalkear, en palabras de hoy. Y nos golpea el ego."El tema de los ex requiere hoy más autocontrol que antes. Siempre estuvo esa vecina que te decía que lo vio a Juancito muy bien acompañado o el colega del trabajo que te contaba que Pedrito aún lloraba por vos. Pero, en tiempos de redes sociales, la información está en Internet y sos vos quien debe proponerse no recibir más información acerca de él. Aunque lo hayas eliminado, si tiene perfil público, muchas veces terminás entrando igual y, si es privado, pidiéndoles a tus amigas que te presten su celular para mirarlo", comenta la instagramera y comunicadora Flor Zimmerman. "En el stalkeo hay algo de no soltar. Una forma de seguir en contacto sin tenerlo en realidad. Y es malísimo, porque la información te llega distorsionada. La gente exhibe su mejor versión, porque no es bien visto mostrar debilidad en las redes".El horóscopo semanal, moda, bienestar, pareja, género y todo lo que te interesaLa licenciada Mariana Kersz, directora de Clinicadeparejas.com, cuenta que ve esto mismo en el consultorio psicológico: "Es muy, muy habitual recibir a pacientes que vienen con el mismo cuadro o con situaciones similares: terminan una relación amorosa pero, como se siguen en las redes sociales, hace que cueste mucho más superar la ruptura, porque constantemente se accede a las redes de uno u otro para chequear los estados, las historias, las publicaciones... Incluso para mostrarle al otro lo que están haciendo y lo felices que son ahora. Pareciera que la relación real termina, pero comienza una verdadera obsesión virtual por saber que hace la otra persona 24/7".
