“Nos llaman feminazis, pero somos un movimiento pacifista”
Ro Ferrer acaba de publicar su libro Feminací y no hay vuelta atrás (Editorial Chirimbote). Aborto, mandatos, sororidad y más, en diálogo con Entremujeres.
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"Feminazis", dicen algunos intentando insultar a mujeres que se organizan en pos de una causa. "Feminací", dice hoy la ilustradora feminista Ro Ferrer en su nuevo libro. A través de este juego de palabras la artista enfrenta la intolerancia de quienes aún se niegan al cambio. "Feminací... y no hay vuelta atrás" (Editorial Chirimbote) es el primer libro de la Colección Dibrujeando y relata el modo en que Ferrer se acercó al feminismo, así como los mandatos, construcciones, prejuicios y privilegios alrededor del patriarcado.Está claro que Ro no es solamente una artista. Ella se mueve cómoda en el ámbito de la militancia feminista y así lo plasma en su obra. Madre de dos hijos, el lenguaje inclusivo parece ser el único idioma que la identifica. Autora de "Feminismo para chic@s" (Editorial Sudestada) y "Será Ley" (Editorial Chirimbote), se declara fan de Caloi y Quino. En diálogo con Entremujeres la ilustradora detalló parte de las temáticas que recorren su obra.- Mencionás que no naciste feminista sino que te construiste como tal, ¿cómo fue ese proceso?Ro Ferrer: Claro, nací machista, como todas las demás personas. Porque el machismo se desprende de la cultura patriarcal, que coloca al hombre, al varón, como medida de todas las cosas, al punto de pretender conformarnos con el lenguaje masculino genérico, que nos abarcaría, pero no nos nombra. El hombre escribió las leyes, las normas, la historia de sus conquistas y triunfos y borró no sólo a las mujeres, negó la existencia de la diversidad al definirnos como seres netamente biológicos, heterosexuales y binarios. Además destruyó la historia de los pueblos originarios hablando de descubrimiento mientras se producía un genocidio feroz; se apropió de lo humano de negros y negras con siglos de explotación, esclavitud y servidumbre. Porque el patriarcado es la hegemonía blanca que, reforzada con el capitalismo, produce desigualdad y discriminación; la mercantilización y explotación de nuestros cuerpos. El patriarcado es la historia de las conquistas y nuestros cuerpos son territorios a conquistar, poseer, destruir y utilizar de acuerdo a la necesidad y el deseo masculino.El feminismo me permitió empezar a reconocer las violencias y también los propios privilegios de una mujer blanca, con cuerpo cercano al hegemónico, hetero, cis, con acceso a la educación, a la salud, a ciertas libertades avaladas por eso que se dice normal y que no son otra cosa que situaciones normalizadas, hechas norma por quienes desde el poder lograron construir una cultura de asimetrías. Y si hay asimetría, hay violencia, porque no hay equidad.
