Padres primerizos: 10 pautas para calmar el llanto de un bebé
La llegada de un hijo pone a prueba a madres y padres​. Es como un sube y baja de emociones donde más de una vez los adultos no hallan la respuesta a la catarata de incógnitas al que el bebé los somete. Una de ellas es el llanto insistente del niño, ese que expresa algo que intentamos descifrar entre el sueño, el hambre o el dolor.
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En Manual para padres primerizos (Almuzara), el pediatra y neonatólogo José María Lloreda brinda varios datos que pueden oficiar de guía para las nuevas familias. El médico sostiene que, al llorar, los bebés se expresan: "Dolor, miedo, calor, hambre, frío, inseguridad... hay una gama grande de emociones que el bebé traduce en llanto. Incluso puede llorar por exceso de estimulación", afirmó. En ese sentido, aconsejó "responder a las necesidades que el niño expresa al llorar, ya que eso les dará afecto y confianza".En contra de las corrientes que recomiendan dejar que la situación se resuelva sola o que insisten en respetar cada horario de lactancia, Lloreda mencionó que puede que el bebé pida pecho por otro motivo que no sea hambre: consuelo o sed caben entre las posibilidades. "Retrasarlo no tiene ningún sentido. El bebé no tiene que aguantar ningún horario si tiene la necesidad de alimentarse, de sed, o de que lo agarren. Nunca dejaríamos llorar a un adulto sin intentar consolarlo".La situación del bebé que llora pude minar la confianza de madres y padres, generar estrés y hacer que la irritabilidad sea protagonista en este nuevo hogar. "En ocasiones es bueno probar con otro familiar para ver si se calma. Los bebés detectan a los padres ansiosos y se forma un círculo vicioso", dijo el pediatra.Algunos bebés se calman con los ruidos monótonos de un lavarropas o una aspiradora. Otros bebés se calman al pasearlos en auto.Si nada de esto funciona, madre y padre pueden dejar al bebé en un lugar seguro y alejarse unos minutos para calmar la ansiedad.Nunca sacudirlo bruscamente. Si persiste, ir al pediatra.
