Pierde kilos y gana memoria
Ya estamos en febrero y piensas que pronto te tendrás que quitar el abrigo y exponer al mundo esos kilos que te has echado encima durante el invierno. Además de recuperar la forma, quiero darte otra razón para volver a la talla perdida: un estudio sueco con mujeres obesas ha comprobado que, al cabo de seis meses de seguir una dieta sana y adelgazante (y perder una media de ocho kilos), las mujeres daban mucho mejores resultados en tests de memoria. Y no solo fueron los tests; imágenes de resonancia magnética comprobaban una mayor actividad en las zonas cerebrales asociadas con la formación de recuerdos.
No es la primera vez que relacionan obesidad con peor memoria. Algunos investigadores han visto que los cerebros de personas con exceso de peso u obesas parecen entre 8 y 16 años más viejos que los de personas con peso normal. Por suerte, el estudio sueco nos dice que si eliminamos los kilos de más, podemos rejuvenecer el cerebro y recuperar la memoria perdida.Para recuperar memoria y otras capacidades cerebrales alteradas por el exceso de peso y la mala alimentación, te conviene:1. Evitar los alimentos procesados ricos en harinas blancas, azúcares y grasas trans y saturadas y basar tu dieta en alimentos frescos: frutas, verduras, legumbres, pescados, frutos secos, huevos, carnes y lácteos magros... con muchos más nutrientes y menos calorías.2. Asegurarte grasas saludables, totalmente esenciales para el buen funcionamiento del cerebro, en especial las omega-3 de los pescados y mariscos y, también, de los frutos secos.3. Cocinar solo con aceite de oliva virgen extra y, si tomas alcohol, beber un vaso de vino tinto al día.4. Caminar, bailar, pedalear... a diario, mejor una hora al día. El ejercicio físico mejora la circulación al cerebro y estimula la creación de nuevas neuronas.5. Dormir lo suficiente. Para conseguirlo, evita consumir cafeína a partir de las 4 de la tarde, duerme en una habitación totalmente oscura y en silencio y sigue siempre los mismos horarios y rutinas al acostarte. ¡No olvides que la falta de sueño aumenta el riesgo de obesidad y es fatal para la memoria!
