¿Qué son y qué ocurre en los talleres de sensibilización de género en las empresas?
Conscientes del impacto que genera en su productividad y en su posicionamiento entre los consumidores, hace años que las empresas vienen implementando políticas de RSE, responsabilidad social empresaria.
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Dentro del paradigma del capitalismo consciente estas acciones suelen estar orientadas a generar iniciativas que impacten positivamente en la sociedad y hasta el momento el gran tema en cuestión era la sustentabilidad, el cuidado del medioambiente. Pero hoy la RSE está evolucionando, a tono con los tiempos que corren, cuando los movimientos #metoo, #timesup #niunamenos , el #cuéntalo y la fuerza del nuevo feminismo que crece en las redes sociales y en el mundo, el foco de estas preocupaciones está virando hacia las cuestiones de género.Y unas de las tantas herramientas que hoy están al alcance de las empresas que buscan mejorar sus procesos de inclusión de género, son los talleres de sensibilización de género, experiencias en las que los participantes empiezan a tomar contacto con la temática y cómo ésta se vincula con su forma de vida y su desempeño laboral.Pero, primero, veamos cuál es el desafío de las empresas en cuestiones de género y cómo desde tu rol en la empresa podés abordarlo.EL DESAFÍO DE LAS EMPRESAS EN CUESTIONES DE GÉNEROCarolina Villanueva y Georgina Sticco, socias fundadoras de Grow, consultora de empresas en cuestiones de género, afirman que hay mucho por hacer en el ámbito laboral para fomentar la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.Desde acercarte a un proceso de sensibilización de género personal, proponer la visión de género dentro de tu equipo a plantear políticas y programas que aseguren un equitativo acceso a oportunidades de crecimiento. "La desigualdad de género, entre otras cosas, es también un problema económico para el país y para el desarrollo de las empresas. Las organizaciones pueden llevar a cabo políticas de equidad de género, ya que éstas generan mejor rendimiento económico y financiero.El 53% de mujeres que no tienen un empleo formal -dato de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe- son mujeres que están invisibilizadas, no realizan aportes y serán un dilema para el sistema previsional en el futuro. En Argentina las mujeres -en gran parte- se encuentran realizando tareas de cuidados, servicios y empleos doméstico: realizan trabajos que son no remunerados ya que en nuestra sociedad son considerados como deberes de las mujeres o "expresiones de amor". La tasa de participación femenina en la fuerza de trabajo de Argentina es inferior a la de Brasil, Chile, Perú y Uruguay, y más del 90 por ciento de las mujeres están empleadas en el sector de servicios. Aumentar la igualdad y cerrar la brecha de género puede generar crecimiento.Según la Encuesta Permanente de Hogares de marzo de 2017, el 39% de las mujeres trabaja en el sector informal (contra el 34% para los hombres). Los hombres también tienen la mayoría de los empleos del sector formal (56%) y la mayoría de los empleos formales de tiempo completo (65%). La informalidad y la desigualdad (particularmente de género) están estrechamente vinculadas.Las consultadas observan que, en Argentina, la brecha salarial es bastante alta: 27%. Este indicador se utiliza para medir la diferencia de salario que percibe una mujer, respecto de un varón, por el mismo trabajo hecho. Hay evidencias de discriminación salarial de género significativa, particularmente en el sector informal.Aplicar las políticas de gender balance mejora el rendimiento económico y financiero, además, otras consecuencias positivas son: la menor rotación de personal, la mayor productividad de las mujeres, y la disminución de la brecha salarial, por ejemplo.QUÉ SE DESCUBRE EN LOS TALLERES DE SENSIBILIZACIÓN DE GÉNEROLos talleres de sensibilización de género que coordinan para sus clientes son unos de los servicios de la consultora Grow que mayor interés despierta en las empresas. Sobre todo resultan atractivos para aquellas empresas que buscan estar a la altura de las demandas actuales pero todavía no tienen protocolos de género ni políticas propias de inclusión (algo que sí ya está en marcha o implementado desde hace años en universidades y organismos públicos).A partir de los talleres, los participantes logran:Adquirir mayor consciencia respecto de sus prácticas inconscientes que pueden ser discriminatorias.Cambiar algunas acciones. Aunque no siempre se traducen en cambios inmediatos porque cambiar la cultura empresarial es un proceso largo, sí se empieza a dejar sentada la semilla del proceso. Según cuenta Georgi, después de estos talleres, siempre hay un pequeño o gran cambio.Comprender que los temas de género son importantes para todos. Ya no te vas a quedar conforme con decir "Mi empresa está bien, no hay discriminación", te vas a preguntar un poco más allá.Obtener información concreta de estadísticas actuales. Cuando tenés información y te enterás de que hoy el 55 por ciento de las mujeres en el mundo no tiene ingresos propios, que las mujeres todavía no tenemos autonomía económica, que todavía somos las responsables de cuidar a los niños y los ancianos, que cuidamos a los demás toda nuestra vida pero cuando somos grandes no nos cuidan y que todavía, según el WEF (World Economic Forum) faltan 217 años para llegar a un indicador de igualdad en la tasa de participación laboral, te das cuenta de que estamos lejos de la igualdad de género.Reconocer el rol protagónico en el cambio. Cada uno puede hacer la diferencia en sus acciones cotidianas. "Creemos que las empresas son actores importantes del cambio, por eso nos enfocamos en trabajar para ellas", resume Georgi.
