Qué tener en cuenta a la hora de comenzar tu propia huerta orgánica
¿Dónde ubicarla? ¿Cómo asociar cultivos? ¿Qué sustrato usar? El experto Nicolás Enriori García nos ayuda a dar los primeros pasos.
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Llegó oficialmente la primavera y es un excelente momento para pensar en la huerta. ¿Una huerta? Si tenés un balcón, patio o terraza, podés cultivar tus propias frutas y verduras de manera muy sencilla. Hay muchos cultivos que se adaptan muy bien a canteros o macetas, y que vas a poder disfrutar desde la comodidad de tu casa.La primavera marca el comienzo del ascenso de la temperatura y una mayor duración de los días, por lo que los cultivos a sembrar son los considerados de clima cálido y/o templado. En esta época del año podemos sembrar una gran cantidad de variedades.¿Qué podemos cultivar?Podés disfrutar de tomates (cherrys y comunes), berenjenas, pimientos, pepinos y zapallitos. A todos podés combinarlos con hojas verdes para unas riquísimas ensaladas (lechuga mantecosa, morada, rúcula). Finalmente, no podés dejar de aprovechar y sembrar tus aromáticas para cocinar con ingredientes frescos: albahaca (verde y morada), orégano, tomillo, perejil, cilantro, eneldo y romero completan la gama de variedades para tener a mano.A la hora de decidir qué variedades plantar, es fundamental conocer dónde vamos a ubicarlas. Cada especie tiene sus propios requisitos de sol, y es por eso que tenemos que evaluar si podremos cultivar nuestras variedades favoritas en el espacio disponible.Ensaladas de primavera: 4 recetas con vegetales de estación omo regla general, las plantas de nuestra huerta tienen que estar ubicadas en un lugar abierto y soleado, que reciba al menos medio día de sol directo (6 horas).omo regla general, las plantas de nuestra huerta tienen que estar ubicadas en un lugar abierto y soleado, que reciba al menos medio día de sol directo (6 horas).¿Cuánto sol necesitan?Como regla general, las plantas de nuestra huerta tienen que estar ubicadas en un lugar abierto y soleado, que reciba al menos medio día de sol directo (6 horas). En un lugar con poco sol (menos de 4 horas), sólo podrían cultivarse verduras de hoja como lechuga, espinaca, rúcula o aromáticas de tallos blandos como perejil, albahaca o cilantro. Si nuestro espacio no tiene obstáculos, y está soleado todo el día, durante el verano vamos a tener que proteger los cultivos, ya que más de 8 horas diarias pueden ser perjudiciales o requerir canteros muy grandes para evitar que se evapore el agua demasiado rápido.Si nuestras plantas van a compartir espacio (una maceta grande por ejemplo) es importante asociarlas de forma positiva. Por ejemplo, las plantas de tomate, pimientos o berenjena desarrollan raíces muy profundas, y muchas hojas (especialmente las primeras), con lo cual generan sombra alrededor. Podemos aprovechar y cultivar por debajo lechugas, rúcula o perejil que prefieren media sombra y cuyas raíces son más superficiales.En cuanto al tamaño de los contenedores, los cultivos más exigentes son aquellos cuyo órgano de cosecha, es decir, lo que consumimos, es el fruto. Por lo tanto, para todos esos, lo ideal es disponer al menos de 10 litros por planta. Las hojas verdes, y las plantas aromáticas, requieren menos volumen (3 o 4 litros es suficiente para la mayoría).Como referencia, si reciclamos un cajón de frutas como cantero, el mismo suele tener entre 25 y 30 litros. Es decir que podríamos tener dos plantas de tomates cherry, una planta de lechuga y una planta de albahaca, por ejemplo.¿Con qué rellenamos la maceta?Una vez que tengamos decididas nuestras variedades, es hora de poner manos a la obra. Tenemos que preparar un sustrato, es decir, un medio de cultivo que además de servirle de soporte a las plantas, les suministre aire, agua y nutrientes. Una receta buena, bonita y barata es:● 50% de tierra (puede ser de macetas viejas en desuso, del jardín, o comprada)● 40% de compost (materia orgánica descompuesta por microorganismos)● 10% de perlita (aporta porosidad a la mezcla).Todos los secretos para tener una huerta en casa, el año enteroHay más elementos que se pueden sumar a la mezcla (lombricompuesto, resaca de río, turba, fibra de coco, vermiculita, etc.), pueden conseguirse en cualquier vivero o incluso puesto de flores.La preparación de un buen sustrato es fundamental, ya que nos va a ayudar a evitar la asfixia de las plantas y los microorganismos que habitan el suelo, por compactación y falta de oxígeno, combatir la deshidratación, por falta de agua, proveer nutrientes minerales para favorecer el crecimiento y desarrollo y prevenir enfermedades, ya que los desbalances vuelven a las plantas más susceptibles y débiles. ¡Un suelo sano y balanceado nos da plantas fuertes y felices!
