A los 50 años del fallecimiento de Julio Sosa, “El Varón del Tango”
El pasado 26 de noviembre se cumplieron 50 años del fallecimiento de Julio Sosa, más conocido como “El varón del tango”. Había nació en Las Piedras, R.O. del Uruguay, en el año 1926. Alcanzó su fama en Buenos Aires en las décadas de 1959 y 1960. Entre sus interpretaciones más conocidas e inolvidable podemos citar “María”, “Tarde” “Nada”, “Nunca tuvo novio”, “Que me van a hablar de amor”, “Mano a mano”, entre tantas. Su vida se truncó a los 38 años al sufrir un accidente con automovilístico. Ese mediodía caluroso de noviembre sus seguidores lloraron y su figura, su elegancia, su voz inigualable se convirtió en un patrimonio de la cultura tanguera.
Nuestro amigo Mario Rojman, conocido como "El payador urbano", oriundo de Ubajay, pero que desde niño vive en Buenos Aires, y de quien publicamos una obra en nuestro Espacio Literario, le dedicó al gran cantante un poema que compartimos con ustedes.A cincuenta años de su viaje a la eternidad: Julio Sosa Mario Rojman, "El payador urbano"A los Tal vez Carlitos Gardel-estrella fundacional-le haya brindado su avalpara tenerlo junto a él;y Julio Sosa, muy fiela sus arrestos porteños,respondiendo a los empeñosdel prestigioso anfitrión,le hizo la devolucióncantando un tango "Entre sueños".Acaso cuando nacióJulio, aquel dos de febrero,nuestro Rey, Carlos Primero,ni siquiera se enteró.Después, cuando ya la vozde aquel "cabecita negra"floreció como la hiedra,Carlitos, que ya morabadesde el cielo, consagrabaal morocho de "Las Piedras".En todas las latitudesde nuestro ámbito espacial,Sosa, cantor visceral,arrastraba multitudes.Pasó sus vicisitudespero fue un ganador nato,que alcanzó el cardenalatodonde el Papa era Gardel,manteniendo su nivelhasta el último silbato.Cuando una gastada púaen algún bulín mistongodejaba oír el rezongode la voz de aquel charrúa,yacía su cuerpo en la rúacomo una expresión fataly presagiando el finalde aquella noticia ingrata,lloraba el Río de la Plataal gran cantor oriental.Murió como había vivido,desafiando vida y suerte,tanto que su propia muerteno pudo patearle el nido.Con el espectro nutridode su amplio repertorioy esa pinta de tenorioque le otorgaba plafón,aquel notable Varóncautivaba a su auditorio.Al tiempo que el orientalse ganaba en buena leyla devoción de su grey,lo ubicaba en su sitial.Hoy, proclamado inmortal,como siempre, nos hechizacon su voz, y su sonrisasigue siendo prodigiosa.Cuando canta Julio Sosa,lo escuchamos como en misa.
