Don Gerardo Delaloye Su fallecimiento
La mañana del lunes 31 de marzo nos trajo la infausta noticia del fallecimiento de don Gerardo Delaloye, a la edad de 92 años, quien fuera durante varias décadas organista de la Parroquia San Antonio. Recuerdo que la llegada a Gualeguay de Don Gerardo, por recomendación del párroco de la iglesia Santos Justo y Pastor de Colón a nuestro párroco Manuel Peralta, allá por el año 1947, fue todo un acontecimiento para quienes frecuentábamos la parroquia, ya que tuvimos la oportunidad de conocer a un gran músico, ejecutando bellas interpretaciones en aquel flamante órgano que expandía su sublime sonido en todo el ámbito de nuestro templo mayor.
Su formación religiosa en la Abadía del Niño Dios de Victoria fue fundamental. Uno de sus hijos me comentaba que don Gerardo fue llevado por su padre desde su terruño natal, Colón, siendo muy niño, después del fallecimiento de su madre. Allí encontró la oportunidad de formarse y descubrir los misterios de la música a través del estudio diario y sistemático del órgano. Era tal su vocación musical que, frecuentemente, privilegiaba la práctica del órgano descuidando el estudio del resto de las materias.Las pocas veces que tuve oportunidad de hablar con él fueron reveladoras de su vasta cultura. Hombre humilde, retraído, siempre replegado en sí mismo, su personalidad se manifestaba a través de la música. Todos los acontecimientos personales de la mayoría de los feligreses que concurríamos a la parroquia tuvieron el marco exquisito de su música. Los actos solemnes, los casamientos, la misa dominical lucían magistralmente con su actuación permanente.Pocas veces escuché el Adaggio de Albinoni , el Ave María de Schubert o la Tocata y Fuga en re menor de Bach tan bellamente interpretados por el maestro Delaloye en el órgano de nuestra San Antonio. Las dificultades técnicas, característica de la obra de Bach, eran sorteadas con comodidad, logrando transmitir el sentimiento puro y conmovedor de las composiciones del genial músico alemán.En oportunidad de la visita del famoso organista mejicano Víctor Urban, éste lo invitó a viajar a Méjico para realizar varios conciertos, los que se llevaron a cabo en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. Un privilegio para un organista, lo que nos habla del reconocimiento de otro gran músico, y emocionante, un verdadero regalo de Dios para un devoto cristiano como don Gerardo Delaloye, al poder tocar su música a la Virgen de Guadalupe.No sólo fue un eximio concertista, sino un prolífico compositor. Cabe destacar entre sus creaciones la musicalización de los poemas de Juan L. Ortiz, nuestro mayor poeta entrerriano.Pude comprobar su generosidad en ocasión de la visita a Gualeguay de la más importante organista argentina, Adelma Gómez, quien realizó un magnífico concierto, organizado por el Club Social que se llevó a cabo en el templo de San Antonio. Al día siguiente del concierto, por la mañana, don Gerardo me llamó por teléfono para que le hiciera llegar a Adelma Gómez partituras originales de sus obras. Quien escribe o compone, sabe que no es fácil desprenderse de sus propias creaciones. Don Gerardo tenía la convicción que a quien estaba dirigido este regalo lo apreciaría en su total dimensión.Creo que Gualeguay no lo valoró en su real dimensión, ni como compositor, ni como concertista. Fue un gran músico, entrerriano, gualeguayense por adopción, y como tal debemos venerar su memoria.A su numerosa familia les queda una herencia inapreciable: la dignidad, que fue su fuerza, y la belleza espiritual, irradiada a través de su música.Zélika Alarcón de Tamaño
