Hoy…, “a 80 años de la partida de “El Zorzal”
Hoy les entrego un homenaje a Carlos Gardel, a 80 años de su fallecimiento que se cumplieron en el día de ayer, 24 de junio. Muchos surgieron después de “El Zorzal”, pero sin duda él marcó con un sello imborrable y muy particular la historia de la música argentina.
Carlos Gardel fue un cantante, compositor y actor de cine, iniciador y máximo exponente del "tango canción". Su muerte ocurrió en un accidente aéreo en Medellín, Colombia, en 1935, y junto a él murieron el letrista Alfredo Le Pera, y los guitarristas Barbieri y Riverol, (éste último 2 días después). Sus restos fueron traídos al país el 6 de febrero de 1936, y sepultados en el Cementerio de Chacarita, en Buenos Aires, previo velatorio en el Luna Park, donde, ante una multitud acongojada, la orquesta del Maestro Francisco Canaro interpretó dos veces el tango "Silencio" Entre sus temas más conocidos del repertorio de Carlos Gardel se encuentran: "Cuesta Abajo", "Mi Buenos Aires querido", "Silencio", "Por una cabeza", "Volver", "Tomo y obligo", "Leguisamo solo", "Mano a mano", "Sus ojos se cerraron", "Adiós muchachos", "Melodía de arrabal", "Madreselva", "Lejana tierra mía". Las letras pertenecían a Alfredo Le Pera, Pascual Contursi, Manuel Romero, Luis César Amadori, Modesto H. Papavero, entre otros. Las interpretaciones de Gardel en este tipo de tangos son de antología, donde el cantante realmente sentía lo que estaba cantando y con su impactante voz lograba transmitir todo lo que la letra tenía implícito. Filmó las películas "Cuesta abajo", "Tango Bar", "Las luces de Buenos Aires", "El día que me quieras", "Rosas de otoño", "El tango en Broadway". Al momento de su muerte tenía previsto dos filmaciones más. El gran cantor Edmundo Rivero así lo definió: "GARDEL aunaba la técnica operística en su voz, la creación del tema en su cabal interpretación y el acento exacto de nuestro tango. Su voz era expresiva, tierna, extensa, musical y sensible. Su canto, de estilo propio, definido, tenía modulaciones expresivas que lo hicieron creador de nuevas formas, un verdadero revolucionario que amaba la técnica con el fervor de un temperamento dramático." Fueron muchos los artistas que acompañaron a Gardel en sus películas, una fue la actriz Mona Maris (1903- 1991) quien en 1990 recordó de Gardel: "La filmación duró un poco más de cinco semanas. Allí descubrí que Gardel era un ser encantador y muy buen mozo. Había logrado una gran madurez intelectual y refinamiento en sus costumbres, pero ninguno de esos atributos le hizo perder la espontaneidad, la fuerza natural de su personalidad...Era muy respetuoso de las mujeres, nada agresivo en el terreno del amor, pese a que todas las mujeres lo perseguían. Gardel fue muy hombre, lo conocí lo suficientemente bien como para asegurarlo...Gardel no fue un mito, es una realidad, y lo sigue siendo. Interpretó como nadie la música de su pueblo, y la gente lo que hace es seguir reconociéndoselo." Uno de los más perdurables apodos que recibiera Carlos Gardel fue, sin duda alguna, "El Zorzal Criollo". Su virtud no proviene de una analogía con el canto propiamente dicho, ya que en este sentido hay aves mejores; más bien se debe a lo efectivo de la imagen que propuso desde un principio. El cantor lo había recibido en vida y desde muy temprano; una leyenda no comprobada le adjudica este bautismo al payador José Betinotti. Carlos Gardel despertó la expresión poética en su homenaje muchos años antes de su desaparición física, tal como lo demuestran los versos de Juan Raggi, publicados en el número 14 de la revista "Canciones populares", de julio de 1922:"Ruiseñor inimitable de gorjeos estupendos,Que modula suavemente cadenciosas notas graves,Yo te canto porque siento las nostalgias de tus notasComo un cántico sublime y envidiable de las aves.Con las notas melodiosas te acompaña tu figuraCon la mímica tristeza como un canto de oración,Es tu música grandiosa donde llenas de dulzuraDe tristezas y de congojas al más rudo corazón.Van brotando a raudales de tu alma soberana,De tu alma tan sensible sentimientos de emoción,Yo te canto porque eres el cantor de los cantores,La figura sacrosanta de mi libro de oración.Yo sé muy bien que a ti te envidian las aves con sus trinos,Yo sé también que tus gorjeos han creado distinción,Y por eso yo te canto, te distingo y te venero,Porque sos el Evangelio imperante de emoción." De la misma manera que se escribieron poemas y canciones dedicadas a Carlos Gardel, cuando estaba con vida, a su muerte surgieron de la evocación muchas letras y elegías. En muchas se lo denomina con uno de sus apodos: "Jilguero" El poeta Nicolás Cosentino ("Nicolito") lo evocaba como Jilguero en la primera parte de una composición que también data de 1935, y que se titula "Al gran Carlos Gardel":"Yo te canto, jilgueritoY te ensalzo en mi canción,Porque fuiste un varónSencillo, bueno y derecho;Tu nombre dentro del pechoSerá un eterno laurel,Te han de llorar a granel,Has de quedar en la historiaY rezarán por la gloriaDe tu alma, ¡Carlos Gardel!"Idéntico apelativo se encuentra en Jilguero porteño ("Mi Buenos Aires querido"), de Ricardo Olcese, escrito hacia la misma época que el anterior. De él transcribo la segunda estrofa:"¡Plegaste tus alas,Jilguero criollo,cerraron tus labiosla eterna canción!¡La canción criollaa la que le diste,pedazos de tu almay de tu corazón!"Un pequeño catálogo de ornitología criolla es la ya mencionada milonga "Se fue Carlitos", con letra de Juan Miguel Velich y música de Alberto Cosentino. En ella se citan ruiseñores, zorzales, calandrias, chingolos y un improbable "pájaro romancero". Pero el autor no duda cuando en la segunda estrofa pone:"¡Carlitos, magno jilguero,excelso rey de los trinosy los arrullos divinosde tu canción sin igual!...Al irte así, tan ligero,perdió la gran Buenos Aireslos ritmos y los donairesde tu garganta imperial...!"
