Hoy, ¡al maestro con cariño!
Hoy es el Día del MAESTRO, y lo escribo con mayúsculas en homenaje a las excelentes maestras que me entregaron sus conocimientos, me despertaron ansias de saber más y me dieron inmenso cariño, cada una de acuerdo con su personalidad, pero todas ¡inolvidables!
Para homenajear a los educadores he seleccionado dos poemas, dos estilos diferentes, pero semejantes en los sentimientos. Ambos reflejan situaciones que surgen en el trato diario, en esa idealización a la que nos lleva el hecho de admirarlos, más aún cuando somos niños.Es posible que con el paso del tiempo, los cambios en el ritmo de vida, las diferentes metodologías de trabajo que se han ido implementando, este concepto ha variado, pero ¡qué hermoso sería que alumnos de hoy puedan compartir esta mirada tan especial que nos transmiten Elsa Bornemann y Héctor Gagliardi!Elsa Bornemann es una de las escritoras más difundidas en el campo de la literatura infantil y juvenil argentina. Muchos niños, nacidos en los años '70, se iniciaron en la lectura a través de sus libros. Encabezó un fenómeno inédito que en nuestro continente posiblemente sólo pueda equiparse a la notoriedad lograda por autores como María Elena Walsh. El impacto de su producción literaria ayudó a instaurar debates y rupturas culturales que le dieron un gran impulso a la literatura destinada a la infancia en la región.Por su parte, Héctor Gagliardi es un poeta de principios del S. XX. Nació en Buenos Aires, y vivió durante su infancia y juventud en el barrio de San Telmo. Fue íntimo amigo del poeta Celedonio Flores, quien lo animó a recitar en público. En la poesía que transcribo nos pinta la figura de su maestra de 4° grado, que transmitía ternura a la par que respeto, ya que todo el mundo consideraba al maestro/a como una fuente de conocimientos, a la que nunca se debía desautorizar.A pesar de los cambios lógicos, (y otros no tanto), y al vértigo en el que estamos inmersos, sé que muchos maestros recogen una mirada similar a la que tuvo Gagliardi, y es muy importante, porque ser docente no es sólo ir a dar la materia y tomar el examen, sino que es algo más, es transmitir valores, confianza, autoestima, motivación por las asignaturas y por la vida; es despertar el deseo de ir al colegio, disfrutar y aprender de las clases.Sé perfectamente que en la actualidad la carga es pesada para el maestro y su función se aleja cada vez más de su esencia. Depende de los padres, de toda la sociedad que alivianen el peso porque la función del maestro es enseñar, es despertar curiosidad, compartir el cariño que acerca los senderos del conocimiento; lo demás pasa por la familia y por el Estado. -------------------------------------------------------------------------"El enamorado de la maestra Elsa BornemannUsted jamás va a saberloy es apenas una frase:¿cómo escribir que la quieroen el cuaderno de clase?Usted nunca va a enterarse.Es ancha esta pena mía...¿Cómo contarle mi amorcon faltas de ortografía?Usted pondrá "insuficiente"a su alumno enamorado,pues por volverla a tenervoy a repetir el grado. ------------------- La maestra Héctor GagliardiTan buena como mi viejay como ella nerviosa,de las que agrandan las cosasy que por nada se quejan.Tenía entre ceja y cejaesa cuestión del aseoy en lo mejor del recreorevisaba las orejas.Decía que un pajaritoal oído le nombrabalos niños que conversabancuando salía un ratito.Y si un grandote de quintoarmaba la tremolina,parecía una gallinacuando tiene los pollitos.Nos tomaba la lecciónsiguiendo el orden de listay obligaba con la vistaa seguir con atención.Yo era medio remolónporque andaba por la "G"y cien veces me chasquiéal preguntar de a traición.Se pasaba todo el díaprometiendo malas notasy que en vez de la pelotaestudiaran geometría.Era mujer... ¡qué sabiade un golazo de boleo...!por eso es que en el recreolos muchachos se reían....Pero una vez se enfermóy mandaron la suplenteque enseñaba diferentey hasta un día de "usted" nos trató.Y nosotros... ¡qué sé yo!...sería mejor maestrapero fieles a la nuestradeclaramos el boy-cott.Y cuando vino al gradodespués de la enfermedadnos pusimos a gritarque casi la desmayamosy cuando vio tantas manosque la querían tocarde floja se echó a llorary nosotros la imitamos.Ah! Pobre maestra mía!¡Cómo estarás de vieja!...revísame las orejassoy un chico todavía.No sabes con que alegríaquisiera volverte a ver:no me vas a conocerpero entonces te diría:Yo ocupaba el tercer bancoal lado de la ventanael que abría las persianascuando el sol no daba tanto.El que se ahogaba de llantoel día que te dejóy que nunca te olvidoy es por eso que te canto.Vos sos la dulce canciónde la edad que ya se fuehoy he venido otra vezpara darte la lección:Pregúntame de a traiciónmaestra del cuarto gradoque cuanto me has enseñadolo llevo en el corazón...
