Espacio Literario
Hoy, con Daniel González Rebolledo junto a “Juanele”
Daniel González Rebolledo, docente, escritor, dramaturgo, director, actor alcanzó el reconocimiento provincial a comienzos de la década de los ´90 con “La Yegua Blanca”, premio Fray Mocho género teatro. Fue un momento luminoso en una trayectoria que arranca a comienzos de la década del ’70, formando parte de la inmensa tradición gualeguayense de escritores.
La producción literaria de Daniel González Rebolledo, que va desde el teatro, a la novela, la poesía, el ensayo, está en consonancia con su personalidad creativa y libre. Su prosa asombró con dos de sus novelas, "Los Kennedy del sur" que resultó premiada por la UNER y "La novia de Clé que el mismo autor la define inmersa en el realismo mágico.Pero hoy les entrego una poesía de Daniel, que fuera premiada en el concurso realizado por la Comisión de Cultura Municipal con motivo el 10° Aniversario de la muerte de Juan L. Ortiz y del cual tuve el honor de ser miembro del jurado.La introducción de este espacio no fue elegida al azar, sino que se conjuga con el destino de Daniel quien se alejó del ruido de la ciudad para estar inmerso en la naturaleza, con el silencio cuajado de trinos y de verdes, de agua y de sol.En la poesía "Juanelegía", Daniel González Rebolledo se muestra un profundo conocedor de la personalidad y obra de "Juanele" que la sintetiza a tal punto que nos sentimos junto al gran poeta.JuanelegíaIluminando el misterio del paisajecomo Li Po bebiéndose la luna,te busco en el parque y en el aguaque fluye tan eterna en su mensaje.Llegan reflejos de tus mismas voces,Celistia, Luz, Colina, Río, Luna...En el revuelto espejo va tu peloy la nota en mi cuerda, suave, ondula.Como una llamarada en bicicletavuelves buscando tu Casa de los Pájaros.Pero regresos de leños y de haraposdesnudan otra vez la peripecia.Tu canto popular de luces húmedas,la infinita claridad de tu silencio."La tarde para todos, compañeros"fue el Credo que pocos entendieron.Tus ramas tiemblan de alas y se curvandel otro lado del Río y de los sueños.Siento tu dignidad como erizadacual rastro de viento íntimo y fraterno.Inclinado en la barranca sobre el agua,como Narciso que llama y vuelve a verte.Es tu fluvial orilla que te abismaY te nombra: ¡Juan... Juancito Ortiz, Juanele...!
