Hoy, días de Carnaval de la mano de Carlos Mastronardi
El próximo domingo 2 de marzo y hasta el martes 4 tiene lugar la fecha de la verdadera época de Carnaval 2014, o sea inmediatamente antes de la cuaresma cristiana, con fecha variable (entre febrero y marzo según el año).
El Carnaval ha sido siempre asociado a la alegría, el colorido, expansión y de júbilo compartido con los demás; expresa una tradición universal que se asimila y se transforma en cada comunidad que lo practica. Las formas de celebrarlo que ofrece nuestro país son muy variadas, aún dentro de una misma provincia, y esto tiene que ver con la pluralidad cultural de sus habitantes y hasta con sus mismos intereses comerciales.En cuanto a los orígenes se habla de las "Lupercalias" o "Saturnalias" romanas, en las que se permitía a amos y esclavos intercambiar vestimentas y roles. Durante la Edad Media fueron consideradas heréticas, aunque finalmente aceptadas. Así nació el "carne-vale" o "adiós a la carne" que precedió desde entonces a la Cuaresma.Llegaron al Río de la Plata en tiempos de la colonia, aunque las autoridades virreinales intentaron censurarlo. Su espíritu festivo se mantuvo a través del tiempo, sobre todo en los sectores populares, aunque las clases altas también disfrutaban de él luciendo antifaces y disfraces. Ya en el siglo XX, las costumbres carnestolendas tomaron más fuerza y era común la concurrencia de las familias a los bailes de clubes barriales.El juego con agua, el intercambio de flores, los antifaces, las máscaras, las serpentinas, el papel picado, lanzaperfumes y, más adelante la espuma, son elementos y modalidades que hacen a cada época. Gualeguay nunca estuvo ajeno a estas fiestas, con sus altibajos, cambios de escenarios, brillo, color, temas y diseños especiales. Y sigue más que nunca vivo, pero extendiéndose a los fines de semana de enero y febrero como una atracción turística, pero a la que se pliegan, muchas veces hasta el fanatismo, gran parte de la población.Acerca del Carnaval, hoy comparto con ustedes un fragmento del capítulo 3, de "Memorias de un provinciano", de nuestro gran escritor Carlos Mastronardi, cuyas completas editadas por la Universidad Nacional del Litoral, las disfrutamos gracias al esfuerzo de Elsa y Eise Osman.Memorias de un provinciano-Cap. 3Las fiestas y los héroes(fragmentos)Como todas las fiestas que corresponden al pasado, las que alegraron mi pueblo, en las primeras décadas del siglo, persisten deslumbradoras en el recuerdo. Sea que las animase el calor popular, sea que tuviesen un ámbito más restringido, la memoria afectiva las recobra con parejo interés y análoga nostalgia. Vieran qué gusto daba presenciadas. Pero no es fácil convertir en lenguaje su sabor, su aspecto, sus formas peculiares...............................La paz de las calles y de las almas era jubilosamente turbada por los festejos del carnaval. El pueblo tenía entonces su buena semana de paganismo inocente.El entusiasmo que generaban estos festejos, por lo menos en sus formas tradicionales, ha desaparecido, pero durante mis años de infancia y adolescencia supe de corsos, mascaradas y mojaduras que evidenciaban la seriedad con que se asumía la alegre incoherencia periódica. El agua y las flores, símbolos o agentes de fecundidad, eran los medios a que se recurría para celebrar las carnestolendas. Por la tarde se consumaban locas invasiones con las armas habituales -baldes de agua- y horas después, a lo largo del corso, los jóvenes volvían a la práctica galana de cambiar ramilletes. Cuando se quería agasajar a una muchacha con mayor solicitud y firmeza, a la flor sucedía la bombonera elocuente.Reproduzco fragmenros de una amena crónica - data del año 1913 y la publicó El Provincial- acerca de los corsos de ese año ya remoto:"Con general animación realizose en las noches del domingo, lunes y martes correspondientes a los tres días de carnaval, el corso en el trayecto de la calle San Antonio. Los numerosos palcos levantados en toda la extensión de su recorrido se hallaban ocupados por conocidas familias. En las aceras había estacionado, como todos los años, un público profuso, que da siempre a estas fiestas el aspecto de su verdadero carácter popular. Numerosas señoritas recorrían en coche el trayecto, con elegantes trajes. Entre ellas, recordamos haber visto, vestidas de fantasía, a las señoritas de Elizalde, Echevarría, Albornoz y Cazenave, con trajes de aldeanas; de walkyrias, a las señoritas de Etcheto y Olivera; de turcas, a las señoritas de Gericke y País; de particular, a las señoritas de Quintana, Vasallo, Fernández Alsúa, Zamora, Jurado, Pico, Beherán, etc.""Gustó mucho el paisaje campestre en cuyo conjunto se destacaban varios niños de! señor Emilio Pérez. Como trabajo de ingenio llamó la atención un bien imitado aeroplano. Dignos de mención, también, los carros Al baño y Fonógrafo Columbia. Muy bien caracterizado el doctor Alern por un conocido joven cuyo nombre reservamos por no excedemos de nuestro cornenrario.de cronistas de todo lo visible. Bien podemos decir que el viejo leader de la barba blanca ha desfilado por nuestro corso"."Recorrían también el trayecto algunas máscaras sueltas que contribuían a la animación pero que no presentaban ninguna originalidad. Máscaras viejas con caras nuevas. Es de lamentar que el corso haya tenido que suspenderse muy temprano todas las noches debido al incontenible deseo de jugar con agua. En este sentido, el excesivo entusiasmo vino a perjudicarlo. Llegadas las 11, el juego con el líquido elemento ya se generalizaba, comenzando el desbande de familias, hasta que media hora después los palcos se hallaban desiertos. Como decimos al principio, durante las horas que duró el corso en las tres noches se jugó animosamente con serpentinas y abundancia de flores, a pesar de la escasez de que algunos se quejaban".Los párrafos transcriptos dejan vislumbrar la fogosa alegría de aquellos carnavales, sólo encalmada por quienes sentían la tentación de jugar con agua sobre el filo de la medianoche. El origen y el carácter de las inmemoriales fiestas no se llevan mal con el agua. El filósofo de Mileto vio en ella el principio de toda vida.
