Espacio Literario
Hoy, el padre en sonetos
El soneto, forma poética que consta de 14 versos, dos cuartetos y dos tercetos de versos endecasílabos, es una de las formas más tradicionales, más rítmicas, que hacen llegar el mensaje con una musicalidad que atrapa al lector. Si bien es una manifestación rápida en la lectura, y aparentemente simple, no lo es al momento de crearlo, porque su estructura exige ajustar sílabas, rima, acentos.
El soneto es una composición de origen italiano que se remonta al S. XIII, pero que tiene su esplendor en el S.XIV, de la mano de Dante y Petrarca entre otros maestros italianos. Luego pasó a España aproximadamente en el S.XV llegando a su esplendor durante el Siglo de Oro con Lope de Vega, Góngora, Calderón, Quevedo. Si bien tuvo siglos en que decayó, se mantuvo vigente y volvió a florecer en el S.XIX con el Modernismo.La provincia de Entre Ríos es rica en poetas sonetistas y ya aparece en manifestaciones del S.XIX, pero en el S. XX se encuentran los cultores más destacados y sus más bellas expresiones: Daniel Elías, Guillermo Saraví, Amaro Villanueva, Carlos Alberto Álvarez, un poco más cerca Juan Manuel Alfaro, Julio Federik, Tuky Carboni. También incursionaron en él "Juanele" Ortíz, Carlos Mastronardi, Marcelino Román, Gaspar Benavento, Reynaldo Ros.El soneto es de las formas poéticas que me atrae, y mucho, por eso lo comparto con ustedes. El pasado domingo, "Día de Padre" quedaron pendientes dos publicaciones que les entrego hoy, y que pertenecen a dos exquisitos cultores entrerrianos: Juan Manuel Alfaro y Julio Federik, tomadas del libro editado en conjunto y que precisamente se titula "Sonetos". Con estas obras, entrego una vez más el homenaje al soneto y a los padres. Padre Juan Manuel AlfaroSobre el sombrero, un cielo masculino,y el campo: un ondular de aguas tranquilas.Barro espinal alzado entre dos lilaslo vi mirarse a mares en el lino.Su silbo, pajarero y campesino,le llevaba de vuelo las pupilas.Palomar espantado era la esquila,y fuego y sombra, su sangrarse en vino.Nunca peleó. No lo afligió el cuchillo.Tuvo coraje fiel, arder sencilloy ojos de ver llover en los renuevos.y aunque empezó a apagarse, tiene brasaspara quemar en rosas nuestra casasi se le antoja florecer de nuevo.
