Espacio Literario
Hoy, “En la comisaría”, de la mano de Fray Mocho
Comparto con ustedes el cuento “En la comisaría”, subtitulado “El marchante más antiguo” de nuestro escritor Fray Mocho, quien con un lenguaje pleno de picardía criolla, de viejo visitante de la policía y amigo de los tragos, nos muestra la nueva entrada al calabozo de un reincidente.
José Sixto Álvarez, narrador y periodista argentino, nació en Gualeguaychú, E. R., en 1858. Aunque utilizó diferentes pseudónimos para firmar sus escritos, como Benigno Pichuleta y Pablo Carrizo, fue conocido en su tiempo y es recordado actualmente por su sobrenombre humorístico de Fray Mocho, con el que popularizó gran parte de sus relatos. En su breve existencia -murió a los cuarenta y cinco años de edad, en Buenos Aires, en 1953, desplegó una intensa y fecunda labor literaria y periodística que, centrada fundamentalmente en el reflejo costumbrista del habla y las formas de vida de sus compatriotas, le convirtió en uno de los principales animadores del panorama cultural argentino de finales del siglo XX, así como en el primer escritor profesional de las Letras australes.Uno de los acontecimientos más notables no sólo en la vida de Fray Mocho, sino en la historia de la literatura argentina contemporánea fue la salida a la calle, en 1898, de la revista "Caras y Caretas", en la que el escritor costumbrista -que se contaba entre sus fundadores- fue publicando la mayor parte de los relatos que habrían de conformar su obra maestra. Al frente de la redacción de esta publicación desde su lanzamiento hasta el momento de su muerte, José Sixto Álvarez situó "Caras y Caretas" entre las lecturas predilectas de la intelectualidad argentina de finales del siglo XIX y comienzos de la siguiente centuria, gracias, en buena medida, a las magníficas narraciones breves que fue estampando en ella, con las que alcanzó su mayores cotas de calidad artística a la hora de reflejar tipos y situaciones característicos de la vida urbana.Por otra parte, "Un viaje al país de los matreros" publicado en 1897, es uno de los libros más memorables de Fray Mocho. Fruto de un viaje realizado diez años antes a la región del litoral, la obra es una verdadera colección de viñetas populares; describe con precisión diversas zonas de nuestra región y hay retratos admirables, realizados por ño Ciriaco y el Aguará, dos personajes que a la manera de Virgilio con el Dante, conducen al narrador -observador testigo-, por cada una de las historias o leyendas de fogón que el lector va descubriendo simultáneamente.Valorada en su justa medida por los grandes autores argentinos del siglo XX, la producción literaria de José Sixto Álvarez fue recopilada y editada en su integridad a mediados de dicha centuria, bajo el título de Fray Mocho. Obras completas (Buenos Aires: Schapire, 1961).Fuentes:-Obras Completas de Fray Mocho. Ed. Schapire- Bs. As. 1954- Biografía y análisis de J. R. Fernández de Cano. EN LA COMISARIAEl marchante más antiguo -¡Ah! ¡Ah!... ¿Otra vez?... ¡Pero hombre!..., ¿para qué andás con cumplimientos?... ¿Por qué no te alquilás un calabocito?... Te lo daremos barato...-Ya veo... ¡hum !... por lo diablo ha de ser el comisario el que habla... ¡hum! j Yo ni aunque esté más chupao que caramelo, conozco al gobierno!... j Mirá !... Pa ser bicho y tener dentrada hasta en las confiterías, basta ser autoridá... ¡y los comisarios cómo se ponen de vivos en cuanto les cuelgan la medalla!-¡Che! ¡Che!... ¡Mirá!... No te pasés de pato a ganso y aunque estés borracho, acordate de que tenés madre, ¿no?-¡Orst!... ¡Y sí es verdad! ¡Vea! Yo me llamo Agapito Giménez y me he criao frente a lo del coronel Dantas. .. ¿Sabe? ...En la parroquia de la Consesión y al lado de casa vivía un muchacho que se llamaba Aniceto, que era brutísimo y sonso y comilón de manises y además ahijado del coronel. .. Todos decían en el barrio quiba ser de los de la Convalescencia porque era golpiau de la cuna. .. ¡y les pegó un chasco de órdago!.. Se metió en política y ¡qué sé yo! y un redepente ¡zas! lo nombraron comisario del Tuyú... ¡Si viera lo diablo que se puso! ... Lo que tenía güen sueldo, le brotaban las gracias como granos... sin hacer ruido... ¡Prueba con el Agapito!... Me sabía contar mi compadre don Ruperto, que se jué de cabo con él, que daba gusto ver las travesuras qu' idiaba todos los días y cómo hacía perecer de risa a los empliaos y de rabia a los vigilantes, pues con tres hacía el servicio de veinticinco y guardaba los sueldos... ¡Era diablísimo!-¡A ver..., a ver!... Metan adentro al loco éste. .. que si no lo vamos a tener que convidar.-¡Gracias, comisario!... ¡Yo tomo sin soda!... Así no más... ¡hum! ¡ginebrita pelada!... ¡Orst!... ¡No arrempuje, vigilante espere!...¿Qué?... ¿no ve que estamos conversando con su jefe. Aprienda a respetar... ¡Caramba con la gentecita esta!-Bueno... ¡Siga pa dentro!-¡Qué bárbaro!... ¿Te crees que viá dir pa 'juera?... Mirá por esta cruz, ¿ves?... no te vas a dejar dar de baja..., vos el destinao pa manate... Vea, comisario... ¿y cuándo me va a largar? Yo estoy conchavao con un pianisto pa arrempujarle el istrumentoy si me dejan aquí viá perder el acomodo....-Luego... ¡si pagás la multa!-Cómo no... ¡si fían! ... ¡No tengo más que cinco pesos! ¿Por qué no me hace una rebajita, comisario?-Bueno... ¡Siga a dentro!-¡Esperate, hombre!... ¡Permita Dios que por apurao se te caigan los dientes... de comer queso!... Mire, comisario, ya sabe que soy chupador pero güen hombre... Tenga consideración... ¿l' oye?... ¡Piense que soy el marchante más viejo e la sesión!
