Espacio Literario - Prof. Graciela Saavedra
Hoy, junio de Juanele
“A la orilla del río/ un niño solo con su perro. A la orilla del río/ dos soledades tímidas/ que se abrazan.” Juanele Ortiz
Juan Laurentino Ortiz, nació en Puerto Ruiz el 11 de junio de 1896. Pasó su infancia en las selvas de Montiel, un paisaje que marcó su poesía para siempre. Realizó estudios de filosofía y vivió un corto tiempo en Buenos Aires donde participó de la bohemia literaria de los años 20; volvió pronto a su provincia. Aunque integró movimientos políticos, vivió aislado del ambiente cultural de la capital argentina; sólo viajó una vez al exterior, invitado por el gobierno de China comunista.La leyenda de su figura alta, flaca, concentrada en la observación del paisaje fluvial es reflejo de su esencia, en la que identifica su espíritu con el paisaje que lo rodeó durante toda su vida. "Juanele" fumaba en largas boquillas de caña y publicaba sus poemas, de versos extensos, en libros de tipografía minúscula, cuidando hasta el extremo todos los aspectos de la edición. Los simbolistas franceses y la poesía oriental influyeron en su obra, caracterizada por la delicadeza y la disposición contemplativa, que alude siempre al río, los árboles, las inundaciones, los cambios climáticos, sin eludir la historia social de su provincia natal mostrando siempre una especial sensibilidad por el drama de la pobreza y, en particular, por los niños que la sufren en su inocencia.Un largo poema suyo, "El Gualeguay", es a la vez una narración del paisaje y de los sucesos históricos y económicos que se produjeron en las riberas de uno de los ríos de la provincia."Juanele" recibió en 1976 el "Minuán de Oro" otorgado por la Comisión Municipal de Cultura de Gualeguay. La misma distinción ya la habían recibido el Dr. Grato Eleodoro Bur y el escritor Alfredo Veiravé. Para quienes tuvimos oportunidad de asistir al acto de entrega que se realizó en el salón mayor del Club Social, quedó para siempre grabado en nuestro recuerdo sus palabras sencillas mostrando asombro ante tantos agasajos, su humildad, su ensortijado cabello, su pequeña figura que encerraba la grandeza de un poeta, de un filósofo que comulgaba con el paisaje y se preocupaba por los conflictos sociales, por la pobreza, por el hambre.El profesor Julio Pedrazzoli expresó sobre Juan L. Ortiz: "Lector atento y profundo, sus conocimientos tenían un espectro amplísimo. Era increíble que un hombre pudiera saber tanto y de tantas disciplinas. Era asombroso cómo unía su sapiencia, digamos bibliográfica, con la aventura natural que lo llevaba a descubrir los misterios del río, de las islas, de los colores, de los pájaros.Tan increíble como su vitalidad. Muchas veces pensé: a este hombre un viento fuerte lo quiebra. Pero él estaba ahí, incansable, yo diría inacabable."Sobre el poema "Fui al río", perteneciente al libro "El ángel inclinado", Julio Pedrazzoli dice: "En este poema se dan con toda claridad las tres etapas del conocimiento místico del paisaje. El camino iniciado por Juan L. culmina con la revelación mística del paisaje. Veinticinco versos que definen con absoluta claridad el recorrido hasta lograr la unidad por penetración posesiva."Fui al río...Fui al río, y lo sentíacerca de mí, enfrente de mí.Las ramas tenían vocesque no llegaban hasta mí.La corriente decíacosas que no entendía.Me angustiaba casi.Quería comprenderlo,sentir qué decía el cielo vago y pálido en élcon sus primeras sílabas alargadas,pero no podía.Regresaba-¿Era yo el que regresaba?-en la angustia vagade sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.De pronto sentí el río en mí,corría en mícon sus orillas trémulas de señas,con sus hondos reflejos apenas estrellados.Corría el río en mí con sus ramajes.Era yo un río en el anochecer,y suspiraban en mí los árboles,y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.Me atravesaba un río, me atravesaba un río! ----------------------------Acerca del poema "Para que los hombres" perteneciente al libro "La rama hacia el este" Julio Pedrazzoli expresó: "Resulta natural que los rasgos sociales de su poesía se hagan presentes con un sentimiento solidario por los desposeídos... Pese a estos rasgos no se muestra dominado por la ira. Auténtico y hondo, su visión es positiva. Junto al desamparo, la tragedia y la injusticia aparece la esperanza de un futuro luminoso, hasta casi una alegre confianza en un futuro en el cual el hombre gozará los bienes de una sociedad sana"Para que los hombresPara que los hombres no tengan vergüenzade la belleza de las flores,para que las cosas sean ellas mismas: formas sensibleso profundas de la unidad o espejos de nuestro esfuerzopor penetrar el mundo,con el semblante emocionado y pasajero de nuestros sueños,o la armonía de nuestra paz en la soledad de nuestro pensamiento,para que podamos mirar y tocar sin pudorlas flores, sí, todas las floresy seamos iguales a nosotros mismos en la hermandad delicada,para que las cosas no sean mercancías,y se abra como una flor toda la nobleza del hombre:iremos todos hasta nuestro extremo límite,nos perderemos en la hora del don con la sonrisaanónima y segura de una simiente en la noche de la tierra. --------------------------------------------------
