Espacio Literario
Hoy, miedo a lo desconocido en el Café Literario
El miedo a lo desconocido fue el tema planteado en el “Café Literario” organizado por el Instituto Adveniat y la Dirección de Cultura Municipal y que tuviera lugar el pasado martes, en el Museo Quirós. Hacía mucho que no concurría a un encuentro de estas cálidas características, pero muchas veces al tiempo hay que buscarle un resquicio y entrar a un oasis para frenar el torbellino, el apabullamiento al que nos somete la vida, la bulla que nos ensordece.
Entrar "en puntas de pie" a la Casa de Quirós, ver los alumnos del Profesorado en Letras, a algunos de sus docentes, también estudiantes del ex BAPA, profesores de mi época, otros nuevos, ex alumnos, a Tuky Carboni, señora poeta, fue un remanso para una tarde agitada y cambiante.Claro que el tema del "miedo a lo desconocido" quizá podría no prestarse para la calma, pero no fue así, ya que los testimonios frescos, casi ingenuos, de los alumnos de 1er. Año de Adveniat son una fuente de esperanza, señales de que hay campo para trabajar, abierto a las grandes manifestaciones, y no dudo que ese miedo a lo desconocido, que surge en todas las etapas de la vida, es una fuente inspiradora para lecturas, trabajos, búsqueda de superación. Diferentes participantes mencionaron el "miedo a hablar", "miedo a los sueños", "miedo a soledad", miedo a la falta de fe", "miedo a la muerte de los seres querido", "miedo al amor o a la pérdida de él". Miedo, esa expresión recogida por los sentidos y es conducida por la mente por medio del sistema nervioso, según nos dice la Real Academia, esa emoción que nos hace temblar o sentirnos ante un abismo es, si sabemos y podemos enfrentarla, una de las sensaciones más ricas que nos llevan a la creación, a la recreación, a estirar la mano en busca de ayuda, a reconocernos humanos con todo lo que eso implica. El intercambio ameno, distendido, surgió sin espera, casi un como fluir de los pensamientos, como también las lecturas, propias y de otros autores, en prosa, en verso, leídos, recitados, traducidos, espontáneos, de parte de alumnos y profesores, y a la vez bien coordinados, pero sin imposiciones, porque la premisa fue la espontaneidad. Las vivencias de distintos participantes de edades y experiencias muy disímiles fue un reencuentro con realidades y sueños que todos alguna vez tuvimos y tenemos. En esta entrega comparto con ustedes algunas de las lecturas que disfrutamos: un fragmento de Macbeth, del genial W. Shakespeare que alude al miedo al mañana; el poema "Lo fatal" de R. Darío, poeta nicaragüense, representante del modernismo y "A la manera Zen", una síntesis perfecta de la filosofía búdica, de nuestra Tuky CarboniDe Macbeth, de W. ShakespeareActo V, escena V(...) Mañana, mañana y otro mañana que se arrastra en este mezquino paso, día tras día, hasta la última sílaba del tiempo otorgado; y todos nuestros ayeres han alumbrado para los estúpidos el camino hacia la polvorienta muerte. ¡Basta, breve luz, basta! La vida no es sino una sombra andante; un pobre actor que camina arrogante e inquieto, en su hora sobre el escenario, y luego nada más se oye: es un cuento dicho por un idiota, lleno de ruido y furia, que nada significa. Lo fatal Rubén DaríoDichoso el árbol, que es apenas sensitivo,y más la piedra dura porque ésa ya no siente,pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivoni mayor pesadumbre que la vida consciente.Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,y el temor de haber sido y un futuro terror...¡Y el espanto seguro de estar mañana muerto,y sufrir por la vida y por la sombra y porlo que no conocemos y apenas sospechamos,y la carne que tienta con sus frescos racimos,y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramosy no saber adónde vamos,ni de dónde venimos!...A la manera zen Tuky CarboniNo me busqué jamás en los espejos- sabía que esa forma era prestada -me busqué, y me encontré, detrás de cadapequeño ser: un ave, los reflejosde una piedra, la luz de otra mirada;en el río, en el árbol, en los viejoslibros y en los difíciles consejosde una leyenda Zen: el mundo es nadamás que un efluvio del YO. Tuve suerte:en mi fragilidad, me siento enteray sin miedo. La espada de la muertesolo puede segar lo que no ha sidomás que "aire de una vana primavera".¿Cómo puedo morir, si no he nacido?
