Espacio Literario
Hoy, Olegario Víctor Andrade, poeta, defensor del federalismo y de la prensa libre.
"... Sólo el niño se ha vuelto hombre/ y el hombre tanto ha sufrido que apenas trae en el alma/ la soledad del vacío"
Olegario Víctor Andrade, (1839- 1882), quien nació según algunos en Gualeguaychú, según otros, en Río Grande do Sul, fue poeta, periodista y político. Cursó en el Colegio Nacional de Concepción del Uruguay y al finalizar sus estudios, Don Justo José de Urquiza, entonces gobernador de la provincia, le ofreció viajar a Europa para completar su formación, junto a Juan Bautista Alberdi, que era entonces ministro de la Confederación Argentina. Andrade rechazó la oferta, y se dedicó al periodismo en Entre Ríos. Militó toda su vida en el federalismo provinciano. Crítico de Rivadavia, de Rosas, abominaba de Mitre y ponía sus esperanzas en que Urquiza llegara a constituirse en el representante de los reclamos y proyectos de todo el federalismo del interior. Su vasta personalidad se hunde cada vez más en las luchas de su tiempo.Entre 1863 y 1868, su prosa inflamada expresará desde los periódicos "El Porvenir", "La América" y otros menores, la crítica más violenta y fundamentada contra la dictadura de Mitre. Estos artículos también son casi desconocidos. Allí está Olegario Víctor Andrade, más aún que en sus poemas, íntegro y total. Defensor de la prensa libre expresó en uno de sus artículos: "...Vuelve la prensa que se apellida libre, ilustrada, poseedora del testamento de los principios que regeneran la vida de los pueblos, ha pedir la mordaza para la palabra, la cárcel para la idea, el socorro de la fuerza bruta para ahogar la expansión del sentimiento ingenuo de un partido político..."Quizá muchos recordamos a Olegario Víctor Andrade por sus poemas magistrales "Nido de Cóndores", "La vuelta al hogar", "Consejo materno", inolvidables por cierto. En esta introducción simplemente quise reflejar el aspecto de hombre político, amante de la libertad de expresión, de luchador implacable en pos del federalismo. Pero volvamos a la poesía. Comparto con ustedes "La vuelta al hogar" con el que muchos se identifican.(Fuente: Artículos histórico-políticos edición 1919)La vuelta al hogarTodo está como entoncesLa casa, la calle, el río,Los árboles con sus hojas¡Y las ramas con sus nidosTodo está, nada ha cambiado,El horizonte es el mismo;Lo que dicen esas brisas¡Ya otras veces me lo dicho!Ondas, aves y murmullosSon mis viejos conocidos,¡Confidentes del secretoDe mis primeros suspiros!Bajo aquel sauce que mojaSu cabellera en el río.¡Largas horas he pasadoA solas con mis delirios!Las hojas de esas achirasEran el tosco abanicoQue refrescaba mi frenteY humedecía mis rizos.Un viejo tronco de ceiboMe daba sombra y abrigo,¡Un ceibo que desgajaronLos huracanes de estío!Piadosa una enredaderaDe perfumados racimos,¡Lo adornaba con sus floresDe pétalos amarillos!El ceibo estaba orgullosoCon su brillante atavío;¡Era un collar de topaciosCeñido al cuello de un indio!Todos aquí me confiabanSus penas y sus delirios;Con sus suspiros las hojas,Con sus murmullos el río.¡Qué triste estaba la tardeLas última vez que nos vimos!Tan sólo cantaba un aveEn el ramaje florido.Era un zorzal que entonabaSus más dulcísimos himnos,¡Pobre zorzal que veníaA despedir a un amigo!Era el cantor de las selvas,La imagen de mi destino,Viajero de los espacios,¡Siempre amante y fugitivo!"¡Adiós!" parecían decirmeSus melancólicos trinos;"Adiós, hermano en los sueños!¡Adiós, inocente niño!"Yo estaba triste, muy triste!El cielo oscuro y sombrío,Lo juncos y las achirasSe quejaban al oírlo.Han pasado muchos añosDesde aquel día tristísimo;¡Muchos sauces han tronchadoLos huracanes bravíos!¡Hoy vuelve el niño hecho hombre,No ya contento y tranquilo:Con arrugas en la frenteY el cabello emblanquecido!Aquella alma limpia y puraComo un raudal cristalino¡Es una tumba que tieneLa lobreguez del abismo!Aquel corazón tan noble,Tan ardoroso y altivo,Que hallaba el mundo pequeñoA sus gigantes designios,¡Es hoy un hueco pobladoDe sombras que no hacen ruido!¡Sombras de sueños, dispersosComo neblina de estío!¡Ah! Todo está como entonces:Los sauces, el cielo, el río,Las olas, hojas de plataDel árbol del infinito.Sólo el niño se ha vuelto hombreY el hombre tanto ha sufrido,¡Que apenas trae en el almaLa soledad del vacío!
