Espacio Literario
Hoy, “Otoñales” de Rosendo Taborda
Está transcurriendo un hermoso otoño en Entre Ríos, una de las estaciones en que nuestra provincia se ve más bella. Es maravilloso detenerse a mirar los ocres y a pisar hojas crujientes antes que venga la llovizna y el frío y nos llene de grises. Por esta razón vuelvo al tema del otoño, porque tengo mis ojos inundados de mil colores rojizos, amarillos, terracotas, y de la calma de esos lugares en donde podemos disfrutar la naturaleza en todo su esplendor. Pero…, si nos detenemos tan solo unos minutos en la vereda, en la plaza, en el parque, o en nuestro patio; si miramos el horizonte al final de una calle, si nos permitimos esas pequeñas licencias, vamos a experimentar que los días de otoño tienen un encanto que enamora.
Y como hoy se trata de disfrutar las "simples cosas", tomé el libro de poemas de Rosendo Taborda, "Busqueda", ese mismo que hicieron imprimir sus amigos después de su fallecimiento. En él encontramos el amor al terruño, a los sentimientos puros, a los símbolos patrios, a los niños, de quienes fue maestro con mayúsculas, a las estaciones, a los pájaros, a las personalidades que marcaron con su ejemplo; su sensibilidad de poeta sencillo nos eleva y nos hace valorar lo que quizá nos fue desapercibo.Las poesías de Rosendo Taborda son de versos claros, con recursos al alcance de todo lector, una pintura de lo que veía y sentía a cada paso y ante cada situación. Rosendo, un ser entrañable, un señor con mayúsculas, un maestro humilde que desempeñó la tarea en la Escuela de Puerto Ruiz, llevaba los versos a flor de labios y así, como casi hablando para sí o en voz alta, así escribía.Les entrego tres poemas Rosendo Taborda en los que pinta el otoño con todo su esplendor. Otoñales IAmo el otoño. En su gris diluyola corriente agreste de mis sentimientosdescorro por sus celajes, tras ágiles vientosy encuentro recuerdos que traen algo tuyo.Bebo de sus aires, de su suave brisa;me embriago por las calles de oro y de sedaante la hojarasca desnuda que rueday con alas de viento se marcha de prisa.Amo este reinado de nube y neblina,que humedece el alma y el azul empañaamo la nostalgia celeste y extrañaque deja al marcharse cada golondrina.Otoño gualeyo, tranquilo y profundo,que viste el terruño de oro y de gris,nos das una imagen de extraño paísen algún lejano paraje del mundo. ------------------------ IILos árboles mecen su melancolíalas sendas se doran de paz otoñal,caen de las ramas lágrimas de oro,mueve la hojarasca su dorado mar.En él mis recuerdos navegan trayendode estíos felices dilecto tesoroguardando en el alma y ahora bañado,por esta nostalgia de gris y de oro.El río en sus aguas acuna la tardecon leves reflejos del rostro que añorodelante mis ojos se apaga despacio,un esplendoroso crepúsculo oro.Y ya es otoño, goteando, goteandoen lenta agonía la savia vencida.Y ya es el otoño que invade tajandosus cauces secretos dentro de mi vida. --------------------------- IVDicen:..."El tiempo es oro" los sometidosa los dictados del minuteroen el tumulto de las ciudadesobsesionados por el dinero.Digo:..."El tiempo es oro", aquí en mi pueblo,en apacible y lento suspensomientras la tarde se desmenuzaen un ocaso de oro intenso.Oro de Otoño, brindis del tiempo,riego que embriaga mi pensamientodorado vino desde las copasque raudamente desborda el viento.Instantes de oro, rubios caudalesque dilapidan las arboledasbajo mis pasos, por quietas calleshoja, tras hoja, como monedas.
