Hoy, una leyenda para un tiempo de honda significación cristiana
La narrativa es testimonio de vida y de las inquietudes del hombre. Si bien nuestra literatura castellana nació con las expresiones de la poesía popular, ésta tenía un fuerte carácter narrativo en los cantares de gesta, ya que por medio de la transmisión oral los juglares informaban al pueblo acerca de la lucha contra los moros.
Ya sea en forma de verso o de prosa, la narrativa estuvo presente desde que el hombre comenzó a expresarse por esa necesidad del ser humano de compartir hechos, creencias, enseñanzas. Es así que con el paso del tiempo surgieron el mito y la leyenda; más adelante la fábula, el apólogo, la parábola para enseñar con un medio práctico, sencillo, de fácil comprensión.Más adelante, e iniciando los tiempos de oro de la literatura española, nació la novela con la magistral obra "El Quijote de la Mancha", de Miguel de Cervantes Saavedra. Contemporáneamente, podemos hablar de una prosa basada fundamentalmente en el cuento y la novela. El primero se ha ido adaptando a través de los tiempos, pero sin dejar de tener una estructura que lo hace único.Pero volviendo a la leyenda, género que tomo hoy, tiene raíces muy antiguas, son anónimas, responden a inquietudes y sentimientos colectivos. Etimológicamente "leyenda" hace referencia a "una obra que se lee" y su nombre nace aplicado a las lecturas piadosas. Muchas veces, poseen un fondo real desarrollado y transformado por la tradición popular. Los temas son muy variados: religiosos, de la naturaleza, históricos, sobrenaturales.Hoy les entrego la leyenda "El trueno y el relámpago", como adhesión a este tiempo tan sublime que ayer iniciamos los cristianos: la Cuaresma, el Camino de la Pasión y Muerte de Cristo y su triunfo al Resucitar de entre los muertos.Justamente, esta leyenda nos habla del triunfo del bien, de Dios, sobre el maligno, sobre la sombra eterna."El trueno y el relámpago"Todo permanecía tranquilo en el cielo. El mundo estaba recién creado y Dios descansaba. En este caso, se presentó el bello Ángel del Mal y dijo al Señor:-Yo soy más hermoso que tú y quiero poseer el imperio del mundo.-Desde mañana tu deseo será satisfecho- contestó el Señor con dulzura-.Pero tus dominios no se extenderán más allá de donde tú veas la tierra negra. El resto será mío. El diablo se inclinó burlonamente y lo saludó:-Gracias, Señor.Mientras volvía a los infiernos pensaba: "Este buen Dios se deja engañar por un pobre diablo. Mañana seré el dueño del mundo, pues esta tarde bajé y toda la Tierra estaba bellamente negra". Y se echó a dormir sin más preocupaciones. Al otro día, muy de mañana, desplegó sus alas y voló hacia la Tierra.Durante la noche Dios había hecho que nevara y así el demonio la encontró blanca en su totalidad, sin que hubiere un solo trocito que no estuviera cubierto por el níveo manto, Satán se indignó y gritó al Señor:-Bien, esta vez he perdido. Pero ya verás: haré que se oiga un aullido tan espantoso que cuantos pueblan tu tierra se sentirán morir de terror. Y creó el trueno. El buen Dios, siempre sonriendo, le respondió:-Y yo haré una señal que advertirá al mundo de tu aullido, para que no tengan ningún miedo. Y creó el relámpago". Anónimo, en Antología de leyendas de la literatura universal.
