Argentina votó en contra de una resolución de la ONU que condena la esclavitud africana
En una decisión que generó una fuerte polémica internacional, la delegación argentina se alineó con Estados Unidos e Israel para rechazar un documento que define la trata transatlántica como el "crimen más grave de la humanidad".
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La República Argentina votó este miércoles en contra de una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) que condena siglos de esclavitud en África y califica a la trata transatlántica de personas como el “crimen más grave contra la humanidad”. Con esta postura, el país quedó en una posición minoritaria frente al amplio consenso de la comunidad internacional.
La iniciativa, impulsada originalmente por Ghana en representación de la Unión Africana, recibió un contundente respaldo de 123 países. No obstante, Argentina se sumó a los únicos otros dos votos negativos emitidos por Estados Unidos e Israel. Por su parte, hubo 52 abstenciones, provenientes en su mayoría de naciones europeas y del Reino Unido.
Los fundamentos del rechazo
El documento aprobado no solo hace hincapié en el "trauma y la explotación económica" que afectó históricamente al continente africano, sino que también busca establecer una base para futuras reparaciones históricas y disculpas formales por parte de las antiguas potencias coloniales.
Si bien la Cancillería argentina no emitió un comunicado oficial inmediato tras la sesión, la postura se enmarca en la nueva doctrina de política exterior del gobierno nacional. Según fuentes diplomáticas, los argumentos para el rechazo coinciden con la visión de que no se deben jerarquizar los crímenes de lesa humanidad y el temor a que la redacción del texto habilite reclamos económicos discrecionales por hechos ocurridos bajo marcos legales del pasado.
Giro en la tradición diplomática
Este voto marca una continuidad en el giro de la estrategia multilateral de Argentina. En los últimos meses, el país ya había adoptado posiciones similares al votar contra resoluciones vinculadas a los derechos de los pueblos indígenas y la prevención de la violencia contra mujeres y niñas.
Tras el anuncio del resultado en el recinto de la ONU, se registraron aplausos por parte de las delegaciones que apoyaron la medida, quienes destacaron que la resolución inicia formalmente una "Década de Acción sobre las Reparaciones" para abordar las secuelas del racismo sistémico a nivel global.