Caso Eduardo Betancourt: crecen las dudas sobre el uso de Propofol en la muerte del entrerriano
La querella que representa a la familia del gualeguaychuense fallecido tras una intervención quirúrgica puso el foco en la administración del anestésico. Investigan si existió una dosis excesiva o falta de controles durante el postoperatorio.
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La causa que investiga la muerte de Eduardo Betancourt, el ciudadano entrerriano que falleció tras someterse a una operación programada, ha sumado nuevas e inquietantes derivaciones en las últimas horas. Según información publicada, las pericias médicas y los testimonios recolectados han puesto bajo la lupa la administración de Propofol, un potente agente anestésico de acción corta, cuyo uso habría sido determinante en el desenlace fatal.
Betancourt, oriundo de Gualeguaychú, ingresó al centro asistencial para una cirugía que, en principio, no revestía alta complejidad. Sin embargo, tras la intervención, su cuadro clínico se deterioró de manera irreversible, lo que derivó en su fallecimiento por un paro cardiorrespiratorio que la querella considera "evitable".
El rol del Propofol en la investigación
El abogado de la familia, sostiene que existen "serias dudas" sobre el protocolo de anestesia aplicado. El eje de la sospecha radica en dos puntos fundamentales:
- La dosificación: Se investiga si la cantidad de Propofol suministrada fue la adecuada para la contextura física y los antecedentes del paciente.
- El monitoreo: La querella plantea que el paciente no habría contado con la supervisión técnica necesaria una vez finalizada la aplicación del fármaco, momento en el que pueden ocurrir depresiones respiratorias severas.
El Propofol es ampliamente utilizado en el ámbito quirúrgico por su rápida inducción al sueño y recuperación, pero requiere un control estricto de los signos vitales, ya que carece de un agente reversor específico y puede provocar hipotensión o apnea si no es administrado con precisión quirúrgica.
Avances de la causa judicial
El fiscal interviniente, Dr. Alberto Vasser, ha ordenado el secuestro de la historia clínica completa y el protocolo quirúrgico donde debe constar la firma del anestesiólogo responsable. Asimismo, se aguardan los resultados complementarios de la autopsia, específicamente los estudios toxicológicos que determinarán la concentración de la droga en sangre al momento del deceso.
Desde el centro médico donde se realizó el procedimiento han guardado hermetismo, limitándose a señalar que se han puesto a disposición de la justicia todos los elementos requeridos. Por su parte, la familia de Betancourt insiste en que no se trató de una "fatalidad", sino de una presunta mala praxis vinculada al manejo de la sedación.
En los próximos días, se espera que declaren ante la justicia los profesionales que integraron el equipo médico, mientras la comunidad de Gualeguaychú sigue de cerca el caso, que ha reavivado el debate sobre la seguridad en las anestesias programadas.